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Enrique Lihn: El hombre y su sueño

Enrique Lihn: El hombre y su sueño

EN algún punto de la ciudad, de esta ciudad demasiado grande para que dos seres que se amen se encuentren si se han perdido de vista alguna vez, un hombre de mi edad vela, mientras todos duermen. Su vigilia no tiene nada de común con la vigilia a la que nos condena la...
Enrique Lihn: Para Eva

Enrique Lihn: Para Eva

En el día intemporal de la muerte de tanta Eva: Eva de Perón, Ave Eva Dalí, Eva Braun (María) y otras, sería justo nombrar a una Eva viva. Haré, si puedo, el epitafio de su inmortalidad sobre una nueva lápida. La de Alcides Lima Busch, mi único amigo. Su muerte sería...
Enrique Lihn: Agua de arroz

Enrique Lihn: Agua de arroz

Subió a la carrera los tres primeros pisos del edificio que lo absorbía con un dejo de hostilidad, como un arrendatario indeseable y luego, a semejanza de esos ágiles pasajeros que finalmente se resignan a perder el tren, enumeró los últimos tramos de la escalera con...