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Guillermo Blanco: Pesadilla

Guillermo Blanco: Pesadilla

¡TACATAC, tacatac, tacatac!… Aquí estaban de nuevo los caballos. Se iban metiendo a la pieza por la mancha negra del ropero, eran negros, con sus jinetes negros, y se hinchaban prodigiosamente, como pompas de jabón. Pasaban por sobre su cabeza, rechinaban contra...