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Enrique Lihn: El hombre y su sueño

Enrique Lihn: El hombre y su sueño

EN algún punto de la ciudad, de esta ciudad demasiado grande para que dos seres que se amen se encuentren si se han perdido de vista alguna vez, un hombre de mi edad vela, mientras todos duermen. Su vigilia no tiene nada de común con la vigilia a la que nos condena la...
José Donoso: La puerta cerrada

José Donoso: La puerta cerrada

Adela de Rengifo se quejaba frecuentemente de que a ella le habían tocado las peores calamidades de la vida: enviudar a los veinticinco años, ser pobre y verse obligada a trabajar para mantenerse con un poco de dignidad, y tener un hijito enfermizo, es decir, no...
María Luisa Bombal: El árbol

María Luisa Bombal: El árbol

El pianista se sienta, tose por prejuicio y se concentra un instante. Las luces en racimo que alumbran la sala declinan lentamente hasta detenerse en un resplandor mortecino de brasa, al tiempo que una frase musical comienza a subir en el silencio, a desenvolverse,...
Roberto Bolaño: Jim

Roberto Bolaño: Jim

Hace muchos años tuve un amigo que se llamaba Jim y desde entonces nunca he vuelto a ver a un norteamericano más triste. Desesperados he visto muchos. Tristes, como Jim, ninguno. Una vez se marchó a Perú, en un viaje que debía durar más de seis meses, pero al cabo de...
Manuel Rojas: Un espíritu inquieto

Manuel Rojas: Un espíritu inquieto

El hombre nacido de mujer, corto de días; y harto de sinsabores; que sale como una flor y es cortado, y huye como la sombra y no permanece.— Job.   Aquella mañana Pablo González estrenaba un magnífico sobretodo azul. A las ocho de la mañana, después de colocárselo...
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