Doce cuentos peregrinos (Gabriel García Márquez)
Doce cuentos peregrinos (1992)

Gabriel García Márquez

Doce cuentos peregrinos

1992

Sinopsis:

Doce cuentos peregrinos es el título de la última colección de relatos del escritor colombiano Gabriel García Márquez (Aracataca, 6 de marzo de 1927 – Ciudad de México, 17 de abril de 2014). Fue publicado en 1992 en Bogotá por Editorial Oveja Negra y en España por Mondadori.

El libro se encuentra compuesto por doce narraciones escritas entre 1976 y 1982. En el prólogo García Márquez cuenta que fueron el fruto de un trabajo largo y tortuoso. Los desechó y recomenzó muchas veces, en un proceso que se extendió por años, hasta que por fin lograron cuajar en la forma que vieron la imprenta.

«El esfuerzo de escribir un cuento corto es tan intenso como empezar una novela. Pues en el primer párrafo de una novela hay que definir todo: estructura, tono, estilo, ritmo, longitud, y a veces hasta el carácter de algún personaje. Lo demás es el placer de escribir, el más íntimo y solitario que pueda imaginarse, y si uno no se queda corrigiendo el libro por el resto de la vida, es porque el mismo rigor de fierro que hace falta para empezarlo se impone para terminarlo. El cuento, en cambio, no tiene principio ni fin: fragua o no fragua. Y si no fragua, la experiencia propia y la ajena enseñan que en la mayoría de las veces es más saludable empezarlo de nuevo por otro camino, o tirarlo a la basura».

[…]

Todos los cuentos, salvo los dos primeros, fueron terminados al mismo tiempo, y cada uno lleva la fecha en que lo empecé. El orden en que están en esta edición es el que tenían en el cuaderno de notas.

Siempre he creído que toda versión de un cuento es mejor que la anterior. ¿Cómo saber entonces cuál debe ser la última? Es un secreto del oficio que no obedece a las leyes de la inteligencia sino a la magia de los instintos, como sabe la cocinera cuándo está la sopa. De todos modos, por las dudas, no volveré a leerlos, como nunca he vuelto a leer ninguno de mis libros por temor de arrepentirme. El que los lea sabrá qué hacer con ellos. Por fortuna, para estos doce cuentos peregrinos terminar en el cesto de los papeles debe ser como el alivio de volver a casa.»