Clarice Lispector

Clarice Lispector: El muerto en el mar de Urca

Yo estaba en el apartamento de doña Lourdes, costurera, probándome mi vestido pintado por Olly, y doña Lourdes dijo: murió un hombre en el mar, mire a los bomberos. Miré y solo vi el mar que debía estar muy salado, mar azul, casas blancas. ¿Y el muerto? El muerto en ...
Patricia Highsmith

Patricia Highsmith: La perfecta señorita

Theodora, o Thea como la llamaban, era la perfecta señorita desde que nació. Lo decían todos los que la habían visto desde los primeros meses de su vida, cuando la llevaban en un cochecito forrado de raso blanco. Dormía cuando debía dormir. Al despertar, sonreía a los extraños. Casi nunca ...
Mario Benedetti

Mario Benedetti: Compensaciones

Pedro Luis le llevaba un año a Juan Tomás, pero eran tan exactamente iguales que todos los tomaban por mellizos. Además, como Pedro Luis se había atrasado un año en primaria debido a una escarlatina con complicaciones, a partir de ese momento habían hecho juntos el resto del colegio, todo ...
Amparo Dávila

Amparo Dávila: El huésped

Nunca olvidaré el día en que vino a vivir con nosotros. Mi marido lo trajo al regreso de un viaje. Llevábamos entonces cerca de tres años de matrimonio, teníamos dos niños y yo no era feliz. Representaba para mi marido algo así como un mueble, que se acostumbra uno a ...
José Miguel Varas

José Miguel Varas: El poder de la palabra

Don Luis Ramírez tenía predilección por Gonzalo de Berceo y su sólida estrofa de cuatro versos con rima consonante y nombre náutico, la cuadernavía. Lo llamo «don» pese a encontrarse en la Cárcel Pública, en calidad de reo rematado e inexcarcelable, por respeto a su saber literario y porque alguna ...
Roberto Bolaño

Roberto Bolaño: Llamadas telefónicas

B está enamorado de X. Por supuesto, se trata de un amor desdichado. B, en una época de su vida, estuvo dispuesto a hacer todo por X, más o menos lo mismo que piensan y dicen todos los enamorados. X rompe con él. X rompe con él por teléfono. Al principio, ...
Juan Rulfo

Juan Rulfo: Talpa

Natalia se metió entre los brazos de su madre y lloró largamente allí con un llanto quedito. Era un llanto aguantado por muchos días, guardado hasta ahora que regresamos a Zenzontla y vio a su madre y comenzó a sentirse con ganas de consuelo. Sin embargo, antes, entre los trabajos ...
Horacio Quiroga

Horacio Quiroga: El almohadón de plumas

Su luna de miel fue un largo escalofrío. Rubia, angelical y tímida, el carácter duro de su marido heló sus soñadas niñerías de novia. Ella lo quería mucho, sin embargo, a veces con un ligero estremecimiento cuando volviendo de noche juntos por la calle, echaba una furtiva mirada a la ...
Felisberto Hernández

Felisberto Hernández: Muebles «El canario»

La propaganda de estos muebles me tomó desprevenido. Yo había ido a pasar un mes de vacaciones a un lugar cercano y no había querido enterarme de lo que ocurriera en la ciudad. Cuando llegué de vuelta hacía mucho calor y esa misma noche fui a una playa. Volví a ...
Juan José Arreola

Juan José Arreola: El prodigioso miligramo

… moverán prodigiosos miligramos. Carlos Pellicer Una hormiga censurada por la sutileza de sus cargas y por sus frecuentes distracciones, encontró una mañana, al desviarse nuevamente del camino, un prodigioso miligramo. Sin detenerse a meditar en las consecuencias del hallazgo, cogió el miligramo y se lo puso en la espalda ...
Fredric Brown

Fredric Brown: La respuesta

Dwar Ev soldó ceremoniosamente la última conexión con oro. Los ojos de una docena de cámaras de televisión le contemplaban y el subéter transmitió al universo una docena de imágenes sobre lo que estaba haciendo. Se enderezó e hizo una seña a Dwar Reyn, acercándose después a un interruptor que ...
Roxane Gay

Roxane Gay: La marca de Caín

Mi marido no es un hombre amable y, con él, yo no soy una buena persona. A veces me despierto en mitad de la noche y él, Caleb, está arrodillado sobre mí, acariciando mi cuello con los dedos. Junto mis manos con las suyas, de piel áspera, con los nudillos ...