Mario Benedetti

Mario Benedetti: Almuerzo y dudas

El hombre se detuvo frente a la vidriera, pero su atención no fue atraída por el alegre maniquí sino por su propio aspecto reflejado en los cristales. Se ajustó la corbata, se acomodó el gancho. De pronto vio la imagen de la mujer junto a la suya. —Hola, Matilde —dijo ...
Emilia Pardo Bazán

Emilia Pardo Bazán: La culpable

Elisa fue una mujer desgraciadísima durante toda su vida conyugal, y murió joven aún, minada por las penas. Es verdad que había cometido una falta muy grave, tan grave que para ella no hay perdón: escaparse con su marido antes de que éste lo fuese y pasar en su compañía ...
Julio Cortázar

Julio Cortázar: Final del juego

Con Leticia y Holanda íbamos a jugar a las vías del Central Argentino los días de calor, esperando que mamá y tía Ruth empezaran su siesta para escaparnos por la puerta blanca. Mamá y tía Ruth estaban siempre cansadas después de lavar la loza, sobre todo cuando Holanda y yo ...
Marcel Proust

Marcel Proust: Pauline de S.

Un día me enteré de que mi vieja amiga Pauline de S., enferma de cáncer desde hacía mucho tiempo, no pasaría del año, y que se daba cuenta de ello con tal claridad que el médico, incapaz de engañar a su gran inteligencia, le había confesado la verdad. Pero ella ...
Fredric Brown

Fredric Brown: El poder

El Poder llegó repentinamente a Larry Snell, salido de la nada e inesperadamente. Cómo y por qué lo tuvo, nunca lo supo. Vino a él; eso es todo. Podía haberle ocurrido a un tipo mejor. Snell era un bribón de menor cuantía, que obtenía el grueso de sus ingresos mediante ...
Hermanos Grimm

Hermanos Grimm: La bella durmiente

Hace mucho tiempo había un rey y una reina que exclamaban todos los días: —¡Ay, si tuviéramos un hijo! —y no conseguían tener nunca uno. Entonces sucedió que, estando la reina una vez en el baño, saltó un sapo del agua al suelo y le dijo: —Tu deseo será cumplido ...
Manuel Rojas

Manuel Rojas: El colocolo

Negra y fría era la noche en torno y encima del rancho de José Manuel Pincheira, uno de los últimos del fundo Los Perales. Eran ya más de las nueve y hacía rato que el silencio dominaba los caminos que dormían vigilados por los esbeltos álamos y los copudos olmos ...
Ray Bradbury

Ray Bradbury: La sirena

Allá afuera en el agua helada, lejos de la costa, esperábamos todas las noches la llegada de la niebla, y la niebla llegaba, y aceitábamos la maquinaria de bronce, y encendíamos los faros de niebla en lo alto de la torre. Como dos pájaros en el cielo gris, McDunn y ...
Isaac Asimov

Isaac Asimov: El niño feo

Edith Fellowes se alisó la bata de trabajo como hacía siempre antes de abrir la compleja cerradura de la puerta y cruzar la invisible línea divisoria que separaba el es del no es. Llevaba la libreta y el bolígrafo, aunque ya no tomaba notas excepto cuando consideraba absolutamente necesario hacer ...
Horacio Quiroga

Horacio Quiroga: El canto del cisne

Confieso tener antipatía a los cisnes blancos. Me han parecido siempre gansos griegos, pesados, patizambos y bastante malos. He visto así morir el otro día uno en Palermo sin el menor trastorno poético. Estaba echado de costado en el ribazo, sin moverse. Cuando me acerqué, trató de levantarse y picarme ...
Hans Christian Andersen

Hans Christian Andersen: El traje nuevo del emperador

Hace muchos años vivía un emperador tan aficionado a los trajes nuevos, que daba todo su dinero por estar bien vestido. No se cuidaba de sus soldados, ni se preocupaba del teatro, ni de pasear en coche por el bosque, sino únicamente de lucir sus trajes nuevos. Tenía un vestido ...
Gabriel García Márquez

Gabriel García Márquez: Ojos de perro azul

Entonces me miró. Yo creía que me miraba por primera vez. Pero luego, cuando dio la vuelta por detrás del velador y yo seguía sintiendo sobre el hombro, a mis espaldas, su resbaladiza y oleosa mirada, comprendí que era yo quien la miraba por primera vez. Encendí un cigarrillo. Tragué ...