Arthur C. Clarke

Arthur C. Clarke: Reencuentro

Pueblo de la Tierra, no temáis. Venimos en son de paz… ¿Y por qué no? Nosotros somos primos vuestros; hemos estado aquí antes. Nos reconoceréis cuando nos veamos dentro de unas horas. Nos estamos aproximando al sistema solar casi a la velocidad de este radio-mensaje. Vuestro sol domina ya el ...
Saki (Hector Hugh Munro)

Saki: Los intrusos

En medio de un bosque de abigarrada vegetación, situado en un paraje de los confines orientales de los Cárpatos, cierta noche de invierno, hallábase un hombre en atenta observación y a la escucha, como a la espera de que alguna bestia selvática apareciese en su campo de visión y, más ...
Mariana Enríquez

Mariana Enríquez: Fin de curso

Nunca le habíamos prestado demasiada atención. Era una de esas chicas que hablan poco, que no parecen demasiado inteligentes ni demasiado tontas y que tienen esas caras olvidables, esas caras que, aunque una las ve todos los días en el mismo lugar, es posible que no las reconozca en un ...
Kate Chopin

Kate Chopin: Historia de una hora

Como sabían que la señora Mallard padecía del corazón, se tomaron muchas precauciones antes de darle la noticia de la muerte de su marido. Su hermana Josephine se lo dijo con frases entrecortadas e insinuaciones veladas que lo revelaban y ocultaban a medias. El amigo de su marido, Richards, estaba ...
Arthur Conan Doyle

Arthur Conan Doyle: El horror de las Alturas

Todos aquellos que han llegado a saber algo de este asunto se han negado a considerar que la extraordinaria relación conocida con el nombre de Fragmento de Joyce-Armstrong, sea una mixtificación fraguada por cualquier desconocido bajo la inspiración de un sentido depravado del humor. Incluso el mentiroso más macabro y ...
Guy de Maupassant

Guy de Maupassant: La noche

YO amo a la noche con pasión. La amo como se ama a la patria o a una mujer: con un amor instintivo, profundo, invencible. La amo con todos mis sentidos: con mis ojos, que la ven; con mi olfato, que la percibe; con mis oídos, que escuchan su silencio; ...
Emilia Pardo Bazán

Emilia Pardo Bazán: El encaje roto

Convidada a la boda de Micaelita Aránguiz con Bernardo de Meneses, y no habiendo podido asistir, grande fue mi sorpresa cuando supe al día siguiente —la ceremonia debía verificarse a las diez de la noche en casa de la novia— que ésta, al pie mismo del altar, al preguntarle el ...
Pío Baroja

Pío Baroja: La enamorada del talento

Era Matilde una muchacha rubia, de veinte años, de estatura mediana y de elegante aspecto. Sin ser bonita, tenía el raro don de agradar con su presencia a todo el mundo y solía encantar con su conversación. Sus amigas íntimas no comprendían nunca estas cosas. Decían que sus ojos no ...
Graham Greene

Graham Greene: La segunda muerte

Me encontró al anochecer, bajo los árboles que crecían en las afueras de la aldea. Jamás me había preocupado de ella, y de haberla visto aproximarse, me habría escondido sin duda alguna. A mi entender era la culpable de los defectos de su hijo... si es que eran tales, cosa ...
Antón Chéjov

Antón Chéjov: Una noche de espanto

IVÁN IVANOVITCH PANIHIDIN palideció y, con voz emocionada, empezó a contar su historia: —Una densa niebla se extendía por encima de la ciudad, cuando, en la víspera del año nuevo, regresaba yo a mi casa después de haber pasado la velada en la de un amigo. Una buena parte de ...
Ursula K. Le Guin

Ursula K. Le Guin: La versión de la esposa

Era un buen marido. Un buen padre. No lo entiendo. No lo creo. No creo que sucediese. Vi cómo sucedía, pero no es verdad. No puede ser. Él siempre fue amable. Si le hubieseis visto jugando con los niños, nadie que le hubiera visto con los niños hubiese pensado que ...
Roald Dahl

Roald Dahl: Gastrónomos

ÉRAMOS seis cenando aquella noche en la casa de Mike Schofield en Londres: Mike con su esposa e hija, mi esposa y yo, y un hombre llamado Richard Pratt. Richard Pratt era un famoso gourmet, presidente de una pequeña sociedad gastronómica conocida por «Los epicúreos», que mandaba cada mes a ...