Ana María Matute

Ana María Matute: Los relojes

Me avergüenza confesar que hasta hace muy poco no he comprendido el reloj. No me refiero a su engranaje interior -ni la radio, ni el teléfono, ni los discos de gramófono los comprendo aún: para mí son magia pura por más que me los expliquen innumerables veces-, sino a la ...
Antonio Skármeta

Antonio Skármeta: El ciclista del San Cristóbal

“...y abatíme tanto, tanto que fui tan alto, tan alto, que le di a la caza alcance...” San Juan de La Cruz Además era el día de mi cumpleaños. Desde el balcón de la Alameda vi cruzar parsimoniosamente el cielo ese Sputnik ruso del que hablaron tanto los periódicos y ...
Edgar Allan Poe

Edgar Allan Poe: William Wilson

«¿Qué decir de ella? ¿Qué decir de la torva conciencia, de ese espectro en mi camino?» (Chamberlayne, Pharronida) Permitidme que, por el momento, me llame a mí mismo William Wilson. Esta blanca página no debe ser manchada con mi verdadero nombre. Demasiado ha sido ya objeto del escarnio, del horror, ...
Abelardo Castillo

Abelardo Castillo: La mujer de otro

Supongo que siempre lo supe; un día yo iba a terminar llamando a esa puerta. Ese día fue esta noche. La casa es más o menos como la imaginaba, una casa de barrio, en Floresta, con un jardín al frente, si es que se le puede llamar jardín a un ...
John Cheever

John Cheever: El nadador

Era uno de esos domingos de mediados del verano, cuando todos se sientan y comentan “Anoche bebí demasiado”. Quizá uno oyó la frase murmurada por los feligreses que salen de la iglesia, o la escuchó de labios del propio sacerdote, que se debate con su casulla en el vestiarium, o ...
Luisa Valenzuela

Luisa Valenzuela: Los censores

¡Pobre Juan! Aquel día lo agarraron con la guardia baja y no pudo darse cuenta de que lo que él creyó ser un guiño de la suerte era en cambio, un maldito llamado de la fatalidad. Esas cosas pasan en cuanto uno se descuida, y así como me oyen uno ...
Rosario Ferré

Rosario Ferré: La muñeca menor

La tía vieja había sacado desde muy temprano el sillón al balcón que daba al cañaveral como hacía siempre que se despertaba con ganas de hacer una muñeca. De joven se bañaba a menudo en el río, pero un día en que la lluvia había recrecido la corriente en cola ...
Alejandro Jodorowsky

Alejandro Jodorowsky: Zipelbrúm

A nadie le importó cuando encontraron su pieza desierta. La dueña dijo: “El de la 13 ha desaparecido”. Siguieron comiendo. Un pensionista volcó el arroz sobre su armadura. Mientras limpiaba, un mozo aprovechó para comentar: “Yo sabía que el tal Octavio iba a desaparecer: por eso no me preocupaba de ...
May Sinclair

May Sinclair: Donde su fuego nunca se apaga

No había nadie en el huerto. Con prudencia, sin hacer ruido con la aldaba, Harriet Leigh salió por el portón de hierro. Siguió el camino hasta el cerco, donde, bajo el saúco en flor, la esperaba el teniente de marina Jorge Waring. Años después, cuando pensaba en Jorge Waring, Harriet ...
Henry James

Henry James: La lección del maestro

1 Le habían dicho que las señoras estaban en la iglesia, pero supo que no era así por lo que vio desde lo alto de las escaleras —descendían desde una gran altura en dos brazos, describiendo un círculo de un efecto encantador—, en el umbral de la puerta que, desde ...