Ramón del Valle Inclán

Ramón del Valle Inclán: El miedo

Ese largo y angustioso escalofrío que parece mensajero de la muerte, el verdadero escalofrío del miedo, sólo lo he sentido una vez. Fue hace muchos años, en aquel hermoso tiempo de los mayorazgos, cuando se hacía información de nobleza para ser militar. Yo acababa de obtener los cordones de Caballero ...
Bernhard Schlink

Bernhard Schlink: La noche en Baden-Baden

1 Se llevó a Therese con él porque era lo que ella esperaba; porque sabía que le hacía ilusión; porque, con su alegría, constituía una compañía agradable y porque no había ningún motivo para no llevarla. Era el estreno de su primera obra. Tenía que estar en el palco y, ...
Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges: Emma Zunz

El catorce de enero de 1922, Emma Zunz, al volver de la fábrica de tejidos Tarbuch y Loewenthal, halló en el fondo del zaguán una carta, fechada en el Brasil, por la que supo que su padre había muerto. La engañaron, a primera vista, el sello y el sobre; luego, ...
Julio Cortázar

Julio Cortázar: Continuidad de los parques

Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con ...
Nicomedes Guzmán

Nicomedes Guzmán: Una moneda al río

Hacia donde se mire—todos lo sabemos— siempre hay algo que atraviesa tormentosamente el aire. El aire es como la vida misma: existe en la razón conmovida de sus más profundos átomos. En algún instante cualquiera del otoño, hay una hoja seca que cae. Haya sol o neblina, haya garúa o ...
Carlos Fuentes

Carlos Fuentes: Chac Mool

Hace poco tiempo, Filiberto murió ahogado en Acapulco. Sucedió en Semana Santa. Aunque despedido de su empleo en la Secretaría, Filiberto no pudo resistir la tentación burocrática de ir, como todos los años, a la pensión alemana, comer el choucrout endulzado por el sudor de la cocina tropical, bailar el ...
Bertolt Brecht

Bertolt Brecht: La herida de Sócrates

Sócrates, el hijo de la partera, que con sus diálogos ayudaba a sus amigos a parir con facilidad y entre bromas pensamientos bien formados, dotándoles así de hijos propios en lugar de adjudicarles bastardos como harían otros maestros, estaba considerado no sólo como el más inteligente de los griegos, sino ...
Osamu Dazai

Osamu Dazai: Ubasute

En ese momento ella murmuró con voz extraña: —Está bien, lo arreglaré todo. Desde un principio estaba resuelta a hacerlo. De veras, lo haré de una vez. —Eso no está bien. Aunque comprendo bien tu decisión. ¿Piensas morir sola? De no ser así, ¿piensas caer sola en la desesperación? Eso ...
Mario Benedetti

Mario Benedetti: Los pocillos

Los pocillos eran seis: dos rojos, dos negros, dos verdes, y además importados, irrompibles, modernos. Habían llegado como regalo de Enriqueta, en el último cumpleaños de Mariana, y desde ese día el comentario de cajón había sido que podía combinarse la taza de un color con el platillo de otro ...
Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges: El Aleph

O God, I could be bounded in a nutshell and count myself a King of infinite space.Hamlet, II, 2 But they will teach us that Eternity is the Standing still of the Present Time, a Nunc-stans (ast the Schools call it); which neither they, nor any else understand, no more ...
Julio Cortázar

Julio Cortázar: Graffiti

A Antoni Tàpies Tantas cosas que empiezan y acaso acaban como un juego, supongo que te hizo gracia encontrar el dibujo al lado del tuyo, lo atribuiste a una casualidad o a un capricho y sólo la segunda vez te diste cuenta de que era intencionado y entonces lo miraste ...
Juan Rulfo

Juan Rulfo: Macario

Estoy sentado junto a la alcantarilla aguardando a que salgan las ranas. Anoche, mientras estábamos cenando, comenzaron a armar el gran alboroto y no pararon de cantar hasta que amaneció. Mi madrina también dice eso: que la gritería de las ranas le espantó el sueño. Y ahora ella bien quisiera ...