Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges: Las ruinas circulares

And if he left off dreaming about you... Through the Looking-Glass, VI Nadie lo vio desembarcar en la unánime noche, nadie vio la canoa de bambú sumiéndose en el fango sagrado, pero a los pocos días nadie ignoraba que el hombre taciturno venía del Sur y que su patria era ...
Edgar Allan Poe

Edgar Allan Poe: El corazón delator

¡Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco? La enfermedad había agudizado mis sentidos, en vez de destruirlos o embotarlos. Y mi oído era el más agudo de todos. Oía todo lo que puede oírse en la tierra y en ...
Máximo Gorki

Máximo Gorki: El castigo

Por entre las casas de aquella calle, con aullido salvaje se agita una extraña procesión. La multitud, apretada y lenta, avanza como una gran ola, y delante, al paso, marcha un flaco caballo cómicamente hirsuto, con la cabezota abatida. Levantando una de las patas delanteras, sacude la cabeza de un ...
Abelardo Castillo

Abelardo Castillo: Conejo

Y cualquiera que escandalizare a uno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y se le anegase en el profundo de la mar. MATEO, XVIII: 6 No va a venir. Son mentiras lo de la ...
Armando Cassigoli

Armando Cassigoli: Un recital memorable

Este memorable, curioso y verídico acontecimiento, sucedió en Santiago, en la época presente y fue protagonizado por una pareja de inquietos jóvenes artistas, que —como ellos mismos decían— trataban de agitar el ambiente cultural de la patria “en pro de su desarrollo y difusión”. Eliana Ispinosa, “Tres veces Viuda”, como ...
Yukio Mishima

Yukio Mishima: El muchacho que escribía poesía

Poema tras poema fluía de su pluma con pasmosa facilidad. Le llevaba poco tiempo llenar las treinta páginas de uno de los cuadernos de la Escuela de los Pares. ¿Cómo era posible, se preguntaba el muchacho, que pudiera escribir dos o tres poemas por día? Una semana que estuvo enfermo ...
Felisberto Hernández

Felisberto Hernández: Nadie encendía las lámparas

Hace mucho tiempo leía yo un cuento en una sala antigua. Al principio entraba por una de las persianas un poco de sol. Después se iba echando lentamente encima de algunas personas hasta alcanzar una mesa que tenía retratos de muertos queridos. A mí me costaba sacar las palabras del ...
Luis Enrique Délano

Luis Enrique Délano: La niña de la prisión

YA LOS PRESOS de aquella cárcel conocían bien la figura alta y móvil de la chiquilla. Por entre las rejas de fierro la veían pasar a medio día, al atardecer, a toda hora, y sus ojos se habían acostumbrado a ensancharse de alegría y codicia ante esa figura de mujer, ...
Roberto Bolaño

Roberto Bolaño: El gaucho insufrible

para Rodrigo Fresan A juicio de quienes lo trataron íntimamente dos virtudes tuvo Héctor Pereda por encima de todo: fue un cuidadoso y tierno padre de familia y un abogado intachable, de probada honradez, en un país y en una época en que la honradez no estaba, precisamente, de moda ...
Juan Bosch

Juan Bosch: Los amos

Cuando ya Cristino no servía ni para ordeñar una vaca, don Pío lo llamó y le dijo que iba a hacerle un regalo. —Le voy a dar medio peso para el camino. Usté está muy mal y no puede seguir trabajando. Si se mejora, vuelva. Cristino extendió una mano amarilla, ...
Alfredo Bryce Echenique

Alfredo Bryce Echenique: Con Jimmy, en Paracas

Lo estoy viendo; realmente es como si lo estuviera viendo; allí está sentado, en el amplio comedor veraniego, de espaldas a ese mar donde había rayas, tal vez tiburones. Yo estaba sentado al frente suyo, en la misma mesa, y, sin embargo, me parece que lo estuviera observando desde la ...
Miguel de Unamuno

Miguel de Unamuno: Redondo, El contertulio

Más de veinte años hacía que faltaba Redondo de su patria, es decir, de la tertulia en que transcurrieron las mejores horas, las únicas que de veras vivió, de su juventud larga. Porque para Redondo, la patria no era ni la nación, ni la región, ni la provincia, ni aun ...