Esta mañana (Mario Benedetti)

Mario Benedetti

Esta mañana

1949

Sinopsis:

Esta mañana, es la primera colección de cuentos publicada por el escritor uruguayo Mario Benedetti (Paso de los Toros, 14 de septiembre de 1921 – Montevideo, 17 de mayo de 2009). Fue impreso en los Talleres Gráficos Prometeo y distribuido por la Librería Atenea de Montevideo en 1949.

La primera edición recogía diez narraciones tempranas, mayoritariamente aparecidas en diversas publicaciones periódicas de Uruguay. De estas, sólo seis sobrevivirán a la segunda edición de 1967, donde fueron suprimidos los cuentos: Insomnio, El huésped y Una sección de cine; los que no volverán a aparecer en ningún otro libro de Benedetti, ni siquiera en la edición de sus Cuentos completos publicados por Alfaguara y Seix Barral. En cuanto a El presupuesto, este fue incorporado por Benedetti en su siguiente libro de relatos Montevideanos.

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«Parece – al fin – que el cuento uruguayo como género literario ha cobrado una cierta madurez, una cierta diversidad; parece que su examen puede pasar de la pesquisa de influencias más o menos – mal o bien – intencionada. Los diez cuentos de Esta mañana de Mario Benedetti son inevitablemente desiguales: en cuerpo, en perfección, en intensidad. Se centran en su mayoría sobre un escenario urbano o suburbano, burocrático, pequeño burgués. Sólo Insomnio se filia en el ambiente y lenguaje de nuestra difundida “escuela chacarera”. Trasuntan algunos bien asimiladas lecturas: Como un ladrón es fiel al inexorable Borges, tiene mucho de su cotizado ingenio, de su realismo servicial, de su heterodoxa e irónica teología. Una sección de cine ejerce también el borgiano interés de la metapsíquica. De Mallea pudiera venir alguna elección de nombre, de títulos, algún visible artificio. Y otros parentescos menos usuales, menos transitados: ¿Bontempelli? ¿Dunsany?

Quizá sea El Presupuesto el punto más alto del volumen: un tema acendradamente actual y nacional, construido con gracia, con precisión, con integridad ejemplar. El término de “kafkiano” acorre en seguida, pero trátase de un kafkismo recreado desde la propia realidad caótica, desde el propio suelo circunstante. Esta historia misteriosa de un trámite financiero podría convertirse – con un poco de publicidad y buena suerte – en nuestra cifra sociológica de 1950, en nuestro Facundo, breve, melancólico, informal. Con Idilio ensaya Benedetti el monólogo interior, en verdad doble y sucesivo, con un tema también montevideanísimo: un matrimonio atropellado por una patota y un breve tránsito previo. Los dos discursos son sabrosos, tiernos, veraces, juiciosamente caseros. El huésped tiene un interesante final no sostenido por el relato antecedente.

Hay en las ciento cincuenta y una páginas de Esta mañana un sostenido ingenio, que junto a la ternura y a la ironía que envuelven los cuentos en sus variables climas, aportan una nota muy diferente a lo habitual del género. Las de la p. 13 sobre la vestimenta, el niño de la 69, el negro y Clark Gable de las 108 y 109, las tres primeras de La vereda alta, los finales hábiles y rotundos de Esta mañana y de Como siempre son muestras cabales de una gracia natural, sin retorcimientos. Lástima que otras – pocas – expresiones resuden “literatura”: “uno tiene en las manos el color de su día: rutina o estallido” (p. 15), “la estirada promesa de mi sombra” y “la agresiva frescura de la noche” (57), “las curvas y las corvas de su memoria” (68).

Tampoco resulta excusable decir – epilogalmente – que los cuentos de Esta mañana tienden una mano ancha – sin dejar de ser literarios – hacia el relato legible por el hombre común. Hemos mencionado ya El Presupuesto, pero en todos hay una felicidad de contar muy diferente a la encarnizada y fatigosa disección de un eterno e ininteresante presente.»

CARLOS REAL DE AZÚA
Reseña aparecida en ESCRITURA, Nº 8, Montevideo, diciembre de 1949, pp. 135-136.

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