Isaac Asimov

Isaac Asimov: Navidad en Ganimedes

Olaf Johnson canturreaba entre dientes mientras sus ojos azules observaban soñadores el impresionante abeto situado en un rincón de la biblioteca. Aunque ésta era la estancia más amplia de la Base, a Olaf no le parecía demasiado espaciosa en aquella ocasión. Se inclinó con entusiasmo sobre la enorme canasta que ...
Oscar Wilde

Oscar Wilde: El gigante egoísta

Todas las tardes, al volver del colegio, los niños tenían la costumbre de ir a jugar al jardín del gigante. Era un amplio y hermoso jardín, con un suave y verde césped. Brillaban aquí y allí bellas flores entre la hierba, como estrellas, y había doce melocotoneros que, en primavera, ...



Relatos

Guy de Maupassant

Guy de Maupassant: La máscara

Aquella noche había baile de máscaras en el «Elysée-Montmartre», con motivo de ser la Mi-Carème. Por el corredor iluminado que conducía a la sala de baile entraba la multitud como el agua en la compuerta de una esclusa. La llamada formidable de la orquesta, que parecía el estallido de una ...
Roberto Arlt

Roberto Arlt: Un error judicial

De pronto, el señor Roeder, levantándose de entre el círculo de herederos que escudriñaban el semblante de la señora Grummer, exclamó: —Sí, ¡usted es la ladrona! La señora Grummer, una anciana de sesenta años, al escuchar a Roeder se echó a llorar. Las lágrimas corrían por su ruinoso rostro amarillo; ...
Horacio Quiroga

Horacio Quiroga: Más allá

Yo estaba desesperada —dijo la voz—. Mis padres se oponían rotundamente a que tuviera amores con él, y habían llegado a ser muy crueles conmigo. Los últimos días no me dejaban ni asomarme a la puerta. Antes, lo veía siquiera un instante parado en la esquina, aguardándome desde la mañana ...
Alphonse Daudet

Alphonse Daudet: Las tres misas rezadas

—¿Conque dos pavos trufados, Garrigou? —Sí, reverendo padre: dos pavos magníficos repletos de trufas. Algo sé de ello, puesto que he ayudado a rellenarlos. Al asarlos parecía que les iba a estallar el pellejo de tan tirante como lo tenían... —¡Jesús y María! ¡Y a mí que tanto me deleitan ...
Miguel Delibes

Miguel Delibes: Navidad sin ambiente

—Ella nunca ponía el Niño de esa manera —dijo Chelo al sentarse a la mesa. —Es lo mismo; cámbialo. Ni me di cuenta. Cati se pasó delicadamente las manos por las mejillas sofocadas. —Sentaos —dijo. Raúl y Tomás hablaban junto a la chimenea. Dijo Chelo: —Mujer, es lo mismo. El ...
Ray Bradbury

Ray Bradbury: El regalo

Mañana sería Navidad, y aún mientras viajaban los tres hacia el campo de cohetes, el padre y la madre estaban preocupados. Era el primer vuelo por el espacio del niño, su primer viaje en cohete, y deseaban que todo estuviese bien. Cuando en el despacho de la aduana los obligaron ...



Libros

Hija de sangre y otros relatos (Octavia E. Butler)
Octavia E. Butler
Hija de sangre y otros relatos
Algo alrededor de tu cuello, 2010 (Chimamanda Ngozi Adichie)
Chimamanda Ngozi Adichie
Algo alrededor de tu cuello
Montevideanos, 1959 (Mario Benedetti)
Mario Benedetti
Montevideanos
El último viaje y otros cuentos, 1951 (Mario Benedetti)
Mario Benedetti
El último viaje y otros cuentos

Referencia

Augusto Monterroso

Augusto Monterroso: Los fantasmas de Rulfo

Juan Rulfo nace, al parecer, en Sayula, estado de Jalisco, al parecer en 1918, y entra en la literatura fantástica por un camino propio y singular. En México no hay hombres-lobo, ni seres reconstruidos en una mesa de operaciones, ni vampiros. Pero abundan los fantasmas que se pasean en los ...
Hermann Hesse

Hermann Hesse: Sobre la lectura de libros

Es una necesidad innata de nuestro espíritu establecer tipos y dividir según ellos a la humanidad. Desde los «caracteres» de Teofrasto y los cuatro temperamentos de nuestros abuelos, hasta la más moderna sicología se percibe esa necesidad de ordenar al ser humano por tipos. También de manera inconsciente cada ser ...
Carlos Fuentes

Carlos Fuentes: Cortázar, la caja de Pandora

Rayuela ha sido saludada por el Times Literary Supplement como “la primer gran novela de la América Española”. No sé si esto es estrictamente cierto; lo que sí se puede afirmar es que Julio Cortázar, este hombre alto, ojiazul, desgarbado, dueño de una estampa que desmiente su medio siglo, está ...