G. K. Chesterton: Los tres jinetes del apocalipsis

G. K. Chesterton: Los tres jinetes del apocalipsis

La singular y a veces inquietante impresión que Mr. Pond me causaba, a pesar de su cortesía trivial y de su corrección, se vinculaba tal vez a alguno de mis primeros recuerdos y a la vaga sugestión verbal de su nombre. Era un viejo amigo de mi padre, un funcionario; y...

Shirley Jackson: La lotería

Shirley Jackson: La lotería

La mañana del 27 de junio amaneció clara y soleada con el calor lozano de un día de pleno estío; las plantas mostraban profusión de flores y la hierba tenía un verdor intenso. La gente del pueblo empezó a congregarse en la plaza, entre la oficina de correos y el...

Relatos

Juan Rulfo: El hombre

Los pies del hombre se hundieron en la arena, dejando una huella sin forma, como si fuera la pezuña de algún animal. Treparon sobre las piedras, engarruñándose al sentir la inclinación de la subida, luego caminaron hacia arriba, buscando el horizonte. «Pies planos...

Wilkie Collins: Cazador cazado

Del inspector jefe Theakstone, del Departamento de Investigaciones, al sargento Bulmer, de la misma oficina. Londres, 4 de julio de 18… Sargento Bulmer: Esta es para informarle que se le necesita para ayudar a resolver un caso importante que requiere la cooperación de...

Mary Shelley: El mortal inmortal

16 de julio de 1833… He aquí una fecha de aniversario memorable para mí. ¡Ese día cumplo trescientos veintitrés años de edad! ¿El Judío Errante? Por supuesto que no. Más de dieciocho siglos han pasado sobre su cabeza. En comparación con él, soy un Inmortal muy joven....

Ursula K. Le Guin: El día antes de la revolución

Mi novela Los desposeídos habla de un pequeño Mundo de personas que se han dado el nombre de «odonianos». Este nombre deriva de la fundadora de la comunidad, Odo, quien vivió varias generaciones antes de la época en que se desarrolla la novela y que, por lo tanto, no...

Hermann Hesse: Carta de un adolescente

QUERIDA SEÑORA, Una vez me invitó a escribirle. Creía usted que para un joven con talento literario sería una delicia poder escribir una carta a una hermosa y honorable dama. Tiene usted razón: es un placer. Y además ya se habrá percatado de que escribo mil veces...

Oscar Wilde: La esfinge sin secreto. Un grabado

Una tarde, sentado en la terraza del Café de la Paix, contemplaba yo el esplendor y la miseria de la vida parisiense, y mientras tomaba mi vermut y reflexionaba sobre el extraño panorama de orgullo y de necesidad que desfilaba ante mí, oí que, de pronto, me llamaban...

Referencia

Haruki Murakami: ¿Para quién escribo?

En las entrevistas suelen preguntarme qué tipo de lectores imagino cuando escribo. Siempre que me plantean esta cuestión dudo qué responder, pues nunca he tenido especial conciencia de escribir para alguien y, de hecho, sigo sin tenerla. En cierto sentido, es verdad...

Umberto Eco: Sobre un libro no leído

Recuerdo (pero, como veremos, también podría ser que no recuerde bien), un artículo buenísimo de Giorgio Manganelli en el que explicaba cómo un lector agudo puede saber que un libro no se debe leer incluso antes de abrirlo. No hablaba de esa virtud que se requiere del...

Henry Miller: La lectura en el retrete

Hay un tema relacionado con la lectura de libros que creo que vale la pena desarrollar porque implica un hábito que es muy generalizado y sobre el cual, que yo sepa, muy poco se ha escrito: me refiero a la lectura en el retrete. Siendo joven, en busca de un lugar...