Léon Bloy: Los cautivos de Longjumeau

Léon Bloy: Los cautivos de Longjumeau

A Mme. Henriette L’Huillier “El Postillón de Longjumeau” anunciaba ayer el deplorable fin de los Fourmi. Esta hoja tan recomendable por la abundancia y por la calidad de su información, se perdía en conjeturas sobre las misteriosas causas de la desesperación que había...

Saki: La reticencia de lady Anne

Saki: La reticencia de lady Anne

Egbert entró en el gabinete, espacioso y sucintamente iluminado, con el aire de un hombre que no está seguro de si se adentra en un palomar o en una fábrica de bombas y se halla preparado para ambas eventualidades. El insignificante altercado doméstico habido ante la...

Relatos

Bertolt Brecht: Los dos hijos

En enero de 1945, cuando la guerra de Hitler tocaba ya a su fin, una campesina de Turingia soñó que su hijo la llamaba desde el campo de batalla. Ebria de sueño, salió al patio y creyó ver al hijo bebiendo junto a la bomba de agua. Mas, al ir a dirigirle la palabra,...

Manuel Mujica Láinez: Narciso

Si salía, encerraba a los gatos. Los buscaba, debajo de los muebles, en la ondulación de los cortinajes, detrás de los libros, y los llevaba en brazos, uno a uno, a su dormitorio. Allí se acomodaban sobre el sofá de felpa raída, hasta su regreso. Eran cuatro, cinco,...

Jorge Luis Borges: La forma de la espada

Le cruzaba la cara una cicatriz rencorosa: un arco ceniciento y casi perfecto que de un lado ajaba la sien y del otro el pómulo. Su nombre verdadero no importa; todos en Tacuarembó le decían el Inglés de La Colorada. El dueño de esos campos, Cardoso, no quería vender;...

Arthur C. Clarke: Los nueve mil millones de nombres de Dios

—Es una petición poco habitual —dijo el doctor Wagner, con lo que esperaba fuese admirable moderación—. Por lo que sé, es la primera vez que alguien nos ha pedido que suministremos un Ordenador de Secuenciación Automática a un monasterio tibetano. No deseo parecer...

Osamu Dazai: El árbol de cerezo y el silbido mágico

Hay algo de lo que siempre me acuerdo cada vez que llega la época del año en la que las flores de cerezo caen y empiezan a brotar sus hojas. Ocurrió hace treinta y cinco años, cuando mi padre estaba todavía vivo. Toda mi familia, no, espera, mi madre ya había...

Referencia

Osvaldo Soriano: Borges: El símbolo de un encono permanente

Este es un réquiem a Jorge Luis Borges, escrito el mismo día de su muerte a pedido de Il Manifesto. El diario quería que yo intentara explicar lo inexplicable: por qué el más grande escritor de este siglo había preferido vivir en Buenos Aires, pero morir y ser...

Virginia Woolf: «Jane Eyre» y «Cumbres borrascosas»

De los cien años que han pasado desde que naciera Charlotte Brontë, ella, centro ahora de tanta leyenda, devoción y literatura, vivió sólo treinta y nueve. Resulta extraño reflexionar sobre cuán diferentes podrían haber sido esas leyendas de haber alcanzado la...

Marguerite Yourcenar: Borges o el vidente

En la leyenda de todos los pueblos podemos encontrar esa imagen llamada arquetípica: el poeta ciego. En la India, tenemos a Valmiki, autor legendario del Ramayana, que sentía correr bajo sus pies descalzos a las hormigas, semejantes a las innumerables generaciones...