Andrés Caicedo

Andrés Caicedo: En las garras del crimen

Acaba con mis fuerzashúndeme de frenteabandóname en lacriminalidad… M. JAGGER / K. RICHARDSTumbling Dice En la fecha que supongo no muy tradicionalmente fatídica de un 23 de diciembre, me recibí de licenciado en Literatura. Mis costumbres solitarias, de poquísimo trato con los intelectuales, me habían preservado de toda ponzoña en ...
Saki (Hector Hugh Munro)

Saki: La paz de Mowsle Barton

CREFTON LOCKYER estaba cómoda y tranquilamente sentado en el borde del terreno, mitad huerto, mitad jardín, que se hallaba cerca del patio de la granja Mowsle Barton. Después de los largos años pasados en medio del ruido y la agitación de la vida ciudadana, la calma y la paz de ...
José de Espronceda

José de Espronceda: La pata de palo

Voy a contar el caso más espantable y prodigioso que buenamente imaginarse pueda, caso que hará erizar el cabello, horripilarse las carnes, pasmar el ánimo y acobardar el corazón más intrépido, mientras dure su memoria entre los hombres y pase de generación en generación su fama con la eterna desgracia ...
H. P. Lovecraft

H. P. Lovecraft: El sepulcro

Al relatar las circunstancias que han desembocado en mi confinamiento en este asilo para dementes, soy consciente de que mi actual posición creará una duda muy natural sobre la autenticidad de mi narración. Es un hecho lamentable que la humanidad en general sea demasiado limitada en su visión mental, y ...
Ana María Matute

Ana María Matute: La conciencia

Ya no podía más. Estaba convencida de que no podría resistir más tiempo la presencia de aquel odioso vagabundo. Estaba decidida a terminar. Acabar de una vez, por malo que fuera, antes que soportar su tiranía. Llevaba cerca de quince días en aquella lucha. Lo que no comprendía era la ...
Anaïs Nin

Anaïs Nin: Lina

Lina es una mentirosa incapaz de soportar su verdadera cara en el espejo. Tiene una cara que pregona su sensualidad: los ojos brillantes, la boca ávida, la mirada provocativa. Pero en lugar de rendirse a su erotismo, se avergüenza; lo sofoca. Y todo este deseo y toda esta codicia se ...
Isaac Asimov

Isaac Asimov: Una estatua para papá

¿Es la primera vez? ¿De veras? Ah, pero, por supuesto, usted tenía noticias. Sí, estaba seguro de que lo había oído comentar. Si el descubrimiento le interesa de verdad, créame, me encantará explicárselo. Es una historia que siempre me ha gustado contar, aunque pocas personas me dan ocasión. Hasta hubo ...
Gabriel García Márquez

Gabriel García Márquez: El rastro de tu sangre en la nieve

Al anochecer, cuando llegaron a la frontera, Nena Daconte se dio cuenta de que el dedo con el anillo de bodas le seguía sangrando. El guardia civil con una manta de lana cruda sobre el tricornio de charol examinó los pasaportes a la luz de una linterna de carburo, haciendo ...
Patricia Highsmith

Patricia Highsmith: Lo que trajo el gato

Los segundos de pensativo silencio en la partida de Intelect fueron interrumpidos por un crujido del plástico en la trampilla de la gatera: Portland Bill volvía a entrar. Nadie le hizo caso. Michael y Gladys Herbert iban en cabeza, Gladys un poco por delante de su marido. Los Herbert jugaban ...
Carmen Martín Gaite

Carmen Martín Gaite: Variaciones sobre un tema

La fisonomía de un invierno, tomado en su conjunto, es de por sí difícil de individualizar, y ya llevaba cinco avecindada en Madrid Andrea Barbero cuando vino a sentirse picada por la comezón de desglosar de aquel que concluía, al calor de los primeros soles de marzo, el perfil de ...
Ray Bradbury

Ray Bradbury: La pradera

—GEORGE ME GUSTARÍA que le echaras un ojo al cuarto de jugar de los niños. —¿Qué le pasa? —No lo sé. —Pues bien, ¿y entonces? —Sólo quiero que le eches una ojeada, o que llames a un psicólogo para que se la eche. —¿Y qué necesidad tiene un cuarto de ...
Emilia Pardo Bazán

Emilia Pardo Bazán: «Las desnudas»

Una tarde gris, en el campo, mientras las primeras hojas que arranca el vendaval de otoño caían blandamente a nuestros pies, recuerdo que, predispuestos a la melancolía y a la meditación por este espectáculo, hablamos de la fatalidad, y hubo quien defendió el irresistible influjo de las circunstancias y de ...