Pío Baroja

Pío Baroja: Playa de otoño

Era una excursión que María Luisa hacía todos los años a principios de otoño. Cuando su marido marchaba con algún amigote a Biarritz o a San Juan de Luz, ella tomaba la diligencia que va recorriendo los pueblecillos de la costa de Guipúzcoa, y en uno de ellos se detenía ...
José Bianco

José Bianco: Sombras suele vestir

El sueño, autor de representaciones,en su teatro sobre el viento armado.sombras suele vestir de bulto bello. GÓNGORA, Varia imaginación I. —Lo echaré de menos; lo quiero como a un hijo —dijo doña Carmen. Le contestaron: —Sí, usted ha sido muy buena con él. Pero es lo mejor. En los últimos ...
Daphne du Maurier

Daphne du Maurier: El anciano

¿Me preguntaba usted por el anciano? Creo que sí. Usted es nuevo en esta región. ¿Ha venido a pasar sus vacaciones? En verano suele venir mucha gente. Siempre acaban bajando por los acantilados hasta esta playa y se detienen para mirar al mar; luego, vuelven la vista hacia el lago ...
Katherine Mansfield

Katherine Mansfield: Veneno

El correo tardaba mucho. Cuando volvimos de nuestro paseo después del desayuno, aún no había llegado. —Pas encoré, madame —cantó Annette, escabulléndose de nuevo hacia la cocina. Llevamos nuestros paquetes al comedor. La mesa estaba puesta. Como siempre, la vista de la mesa arreglada para dos, dos personas solas, tan ...
Angela Carter

Angela Carter: La cámara sangrienta

Me recuerdo despierta aquella noche, insomne en la litera del coche-cama, en un éxtasis delicioso, arrobador de loca efervescencia, la ardiente mejilla hundida en la impecable batista de la almohada y el batir frenético de mi corazón remedando el jadeo de los grandes pistones del tren, de ese tren que ...
Jack London

Jack London: Las muertes concéntricas

Wade Atsheler ha muerto… ha muerto por mano propia. Decir que esto era inesperado para el reducido grupo de sus amigos, no sería la verdad; sin embargo, ni una vez siquiera, nosotros, sus íntimos, llegamos a concebir esa idea. Antes de la perpetración del hecho, su posibilidad estaba muy lejos ...
Isaac Asimov

Isaac Asimov: Soñar es un asunto privado

Jesse Weill levantó la vista de su escritorio. Su cuerpo viejo y descarnado, la nariz de prominente caballete, los ojos hundidos y sombríos y las sorprendentes greñas canosas habían definido su aspecto durante los años que Sueños, Inc. se había hecho mundialmente famosa. —¿Ya está aquí el chico, Joe? —preguntó ...
Graham Greene

Graham Greene: El final de la fiesta

Peter Morton se despertó sobresaltado al enfrentarse con la primera luz del día. A través de la ventana, podía ver una rama desnuda inclinándose en un marco de plata. La lluvia golpeaba contra el cristal. Era el 5 de enero. Miró hacia la otra cama, al otro lado de la ...
Horacio Quiroga

Horacio Quiroga: El espectro

Todas las noches, en el Grand Splendid de Santa Fe, Enid y yo asistimos a los estrenos cinematográficos. Ni borrascas ni noches de hielo nos han impedido introducirnos, a las diez en punto, en la tibia penumbra del teatro. Allí, desde uno u otro palco, seguimos las historias del film ...
Emilia Pardo Bazán

Emilia Pardo Bazán: La cita

Alberto Miravalle, excelente muchacho, no tenía más que un defecto: creía que todas las mujeres se morían por él. De tal convencimiento, nacido de varias conquistas del género fácil, resultaba para Alberto una sensación constante, deliciosa, de felicidad pueril. Como tenía la ingenuidad de dejar traslucir su engreimiento de hombre ...
Juan José Saer

Juan José Saer: Sombras sobre vidrio esmerilado

A Biby Castellaro ¡Qué complejo es el tiempo, y sin embargo, qué sencillo! Ahora estoy sentada en el sillón de Viena, en el living, y puedo ver la sombra de Leopoldo que se desviste en el cuarto de baño. Parece muy sencillo al pensar «ahora», pero al descubrir la extensión ...
Fredric Brown & Mack Reynolds

Fredric Brown & Mack Reynolds: Oscuro interludio

Los ojos del sheriff Ben Rand tenían una expresión grave. —Está bien, muchacho, Pareces bastante nervioso; eso es natural. Pero si tu historia es verídica, no debes preocuparte. No te preocupes por nada. Todo se arreglará, muchacho. —Ocurrió hace tres horas, sheriff —dijo Allenby—. Siento haber tardado tanto en llegar ...