Clarice Lispector

Clarice Lispector: Una gallina

Era una gallina de domingo. Todavía viva porque no pasaba de las nueve de la mañana. Parecía calma. Desde el sábado se había encogido en un rincón de la cocina. No miraba a nadie, nadie la miraba a ella. Aun cuando la eligieron, palpando su intimidad con indiferencia, no supieron ...
Edgar Allan Poe

Edgar Allan Poe: El gato negro

No espero ni pido que alguien crea en el extraño, aunque simple relato que me dispongo a escribir. Loco estaría si lo esperara, cuando mis sentidos rechazan su propia evidencia. Pero no estoy loco y sé muy bien que esto no es un sueño. Mañana voy a morir y quisiera ...
Julio Cortázar

Julio Cortázar: Ahí pero dónde, cómo

Un cuadro de René Magritte representa una pipa que ocupa el centro de la tela. Al pie de la pintura su título: Esto no es una pipa.A Paco, que gustaba de mis relatos.(Dedicatoria de Bestiario, 1951) no depende de la voluntad es él bruscamente: ahora (antes de empezar a escribir; la ...
Arthur Machen

Arthur Machen: La pirámide brillante

I. El mensaje cuneiforme —¿Obsesionado, dice usted? —Sí, obsesionado. Cuando nos conocimos, hace tres años, me habló usted de la región donde vivía, con sus antiguos bosques, sus agrestes y majestuosas colinas, y sus ásperas tierras. El cuadro que usted me describió quedó grabado en mi mente, y lo recuerdo ...
Mario Benedetti

Mario Benedetti: Cinco años de vida

Miró con disimulo el reloj y confirmó sus temores. Las doce y cinco. Si no empezaba inmediatamente a despedirse, perdería el último métro. Siempre le sucedía lo mismo. Cuando alguien, empujado por la nostalgia, propia o ajena, o por el alcohol, o por cierta reprimida vocación de vedette, se lanzaba ...
Esteban Echeverría

Esteban Echeverría: El matadero

A pesar de que la mía es historia, no la empezaré por el arca de Noé y la genealogía de sus ascendientes como acostumbraban hacerlo los antiguos historiadores españoles de América, que deben ser nuestros prototipos. Tengo muchas razones para no seguir ese ejemplo, las que callo por no ser ...
Horacio Quiroga

Horacio Quiroga: La guerra de los yacarés

En un río muy grande, en un país desierto donde nunca había estado el hombre, vivían muchos yacarés. Eran más de cien o más de mil. Comían peces, bichos que iban a tomar agua al río, pero sobre todo peces. Dormían la siesta en la arena de la orilla, y ...
H. P. Lovecraft

H. P. Lovecraft: La festividad

Efficiunt Daemones, ut quae non sunt, sic tamen quasi sint, conspicienda hominibus exhibeant.LACTANCIO. («Hacen los demonios que aquellos que no existen, pero que casi existen, aparezcan para observar a los hombres»). Me hallaba lejos de mi hogar, y sufría el encantamiento del mar oriental. Escuchaba su rítmico golpear contra las ...
Silvina Ocampo

Silvina Ocampo: El vestido de terciopelo

Sudando, secándonos la frente con pañuelos, que humedecimos en la fuente de la Recoleta, llegamos a esa casa, con jardín, de la calle Ayacucho. ¡Qué risa! Subimos en el ascensor al cuarto piso. Yo estaba malhumorada, porque no quería salir, pues mi vestido estaba sucio y pensaba dedicar la tarde ...
Hebe Uhart

Hebe Uhart: El budín esponjoso

Yo quería hacer un budín esponjoso. No quería hacer galletitas porque les falta la tercera dimensión. Uno come galletitas y parece que les faltara alguna cosa; por eso se comen sin parar. Las galletitas parecen hechas con pan rallado o reconstituido. Los únicos que saben comer galletitas como corresponde son ...
Antón Chéjov

Antón Chéjov: La condecoración

El maestro de escuela León Pustiakof vive al lado de la casa de su amigo el teniente Ladenzof. Allí dirige sus pasos en aquella mañana del día de Año Nuevo. —Verás de qué se trata, amigo Gricha —le dice después de las felicitaciones y enhorabuenas usuales—; no te molestaría si ...
Julio Ramón Ribeyro

Julio Ramón Ribeyro: La molicie

Mi compañero y yo luchábamos sistemáticamente contra la molicie. Sabíamos muy bien que ella era poderosa y que se adueñaba fácilmente de los espíritus de la casa. Habíamos observado cómo, agazapada en las comidas fuertes, en los muelles sillones y hasta en las melodías lánguidas de los boleros, aprovechaba cualquier ...