Horacio Quiroga

Horacio Quiroga: El tonel del amontillado

Poe dice que, habiendo soportado del mejor modo posible las mil injusticias de Fortunato, juró vengarse cuando éste llegó al terreno de los insultos. Y nos cuenta cómo en una noche de carnaval le emparedó vivo, a pesar del ruido que hacía Fortunato con sus cascabeles. Frente al gran espejo ...
Edgar Allan Poe

Edgar Allan Poe: Una narración de Jerusalén

Intensos rigidam in frontem ascendere canos Passus erat…LUCANO, De Catone … un pelma horripilante.Traducción —Vayamos presurosos hacia las murallas —dijo Abel-Phittim, a Buzi-Ben-Leví y a Simeón el Fariseo, el décimo día del mes Thammuz, en el año del mundo tres mil novecientos cuarenta y uno—, marchemos presurosos hacia las murallas ...
Juan Rulfo

Juan Rulfo: No oyes ladrar los perros

Tú que vas allá arriba, Ignacio, dime si no oyes alguna señal de algo o si ves alguna luz en alguna parte. —No se ve nada. —Ya debemos estar cerca. —Sí, pero no se oye nada. —Mira bien. —No se ve nada. —Pobre de ti, Ignacio. La sombra larga y ...
O. Henry

O. Henry: Veinte años después

El policía efectuaba su ronda por la avenida con un aspecto imponente. Esa imponencia no era exhibicionismo, sino lo habitual en él, pues los espectadores escaseaban. Aunque apenas eran las 10 de la noche, las heladas ráfagas de viento, con regusto a lluvia, habían despoblado las calles, o poco menos ...
Arthur Conan Doyle

Arthur Conan Doyle: El carbunclo azul

Dos días después de la Navidad, pasé a visitar a mi amigo Sherlock Holmes con la intención de transmitirle las felicitaciones propias de la época. Lo encontré tumbado en el sofá, con una bata morada, el colgador de las pipas a su derecha y un montón de periódicos arrugados, que ...
Isaac Asimov

Isaac Asimov: Navidad en Ganimedes

Olaf Johnson canturreaba entre dientes mientras sus ojos azules observaban soñadores el impresionante abeto situado en un rincón de la biblioteca. Aunque ésta era la estancia más amplia de la Base, a Olaf no le parecía demasiado espaciosa en aquella ocasión. Se inclinó con entusiasmo sobre la enorme canasta que ...
Oscar Wilde

Oscar Wilde: El gigante egoísta

Todas las tardes, al volver del colegio, los niños tenían la costumbre de ir a jugar al jardín del gigante. Era un amplio y hermoso jardín, con un suave y verde césped. Brillaban aquí y allí bellas flores entre la hierba, como estrellas, y había doce melocotoneros que, en primavera, ...
Guy de Maupassant

Guy de Maupassant: La máscara

Aquella noche había baile de máscaras en el «Elysée-Montmartre», con motivo de ser la Mi-Carème. Por el corredor iluminado que conducía a la sala de baile entraba la multitud como el agua en la compuerta de una esclusa. La llamada formidable de la orquesta, que parecía el estallido de una ...
Roberto Arlt

Roberto Arlt: Un error judicial

De pronto, el señor Roeder, levantándose de entre el círculo de herederos que escudriñaban el semblante de la señora Grummer, exclamó: —Sí, ¡usted es la ladrona! La señora Grummer, una anciana de sesenta años, al escuchar a Roeder se echó a llorar. Las lágrimas corrían por su ruinoso rostro amarillo; ...
Horacio Quiroga

Horacio Quiroga: Más allá

Yo estaba desesperada —dijo la voz—. Mis padres se oponían rotundamente a que tuviera amores con él, y habían llegado a ser muy crueles conmigo. Los últimos días no me dejaban ni asomarme a la puerta. Antes, lo veía siquiera un instante parado en la esquina, aguardándome desde la mañana ...
Alphonse Daudet

Alphonse Daudet: Las tres misas rezadas

—¿Conque dos pavos trufados, Garrigou? —Sí, reverendo padre: dos pavos magníficos repletos de trufas. Algo sé de ello, puesto que he ayudado a rellenarlos. Al asarlos parecía que les iba a estallar el pellejo de tan tirante como lo tenían... —¡Jesús y María! ¡Y a mí que tanto me deleitan ...
Miguel Delibes

Miguel Delibes: Navidad sin ambiente

—Ella nunca ponía el Niño de esa manera —dijo Chelo al sentarse a la mesa. —Es lo mismo; cámbialo. Ni me di cuenta. Cati se pasó delicadamente las manos por las mejillas sofocadas. —Sentaos —dijo. Raúl y Tomás hablaban junto a la chimenea. Dijo Chelo: —Mujer, es lo mismo. El ...