Relatos de lo inesperado (Roald Dahl) Portada primera edición en castellano.
Relatos de lo inesperado (Roald Dahl) Portada primera edición en inglés.

Roald Dahl

Relatos de lo inesperado

1981

Sinopsis:

Relatos de lo inesperado (título orginal: Tales of the Unexpected, 1979), es una colección de cuentos del escritor galés Roald Dahl (Llandaff, 13 de septiembre de 1916 – Oxford, 23 de noviembre de 1990). Recopila dieciséis narraciones, la mayoría de ellas aparecidas entre 1948 y 1959 en diversas publicaciones periódicas. Otras de las historias habían sido editadas previamente en el libro Kiss Kiss (1960).

La versión en castellano se imprimió en Barcelona en 1981 bajo el rótulo de la editorial Argos Vergara, con traducción de Carmelina Payá y Antonio Samons. El libro posee varias reediciones por otras editoriales (Anagrama, Círculo de Lectores), que han mantenido la misma traducción.

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«Con sus casi dos metros de estatura —talla que delata los orígenes noruegos de su familia—, Roald Dahl es, al contrario de Peter Pan, un niño que ha crecido demasiado. Y, al igual que los niños, consigue extrañarnos, sorprendernos, desconcertarnos con sus bizarras historias en las que el sutil humorismo y la excentricidad, tradicionales patrimonios británicos, serpentean entre los elementos abstractos o científicos que componen la trama de estos rápidos relatos. ¿Por qué rápidos? El propio Dahl nos lo confiesa cuando afirma que se aburre rápidamente, tal como los niños, y que no le gusta aburrirse. La rapidez, la agilidad, el desenlace chispeante, son para él condiciones mismas del escribir. Y las ejerce con la segura maestría del narrador nato. Su propia historia parece un cuento afortunado: pero es la fortuna de un hombre fuera de lo común, más que por las pruebas que su vida le ha deparado, por la forma como ha reaccionado ente ellas.

El lector sabe que el genuino humorismo nace de una visión particular de las cosas: en los hechos, en la vida, abundan la maldad, el accidente infortunado, la estupidez. Roald Dahl, con su ojo avizor (no es casual que confiese su afición a la caza furtiva…), sabe captar los otros aspectos de esa realidad y valerse del arte de narrar para ayudarnos a no perder, o a recobrar, la felicidad de la sonrisa.»

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