Boris Vian

Boris Vian: El peligro de los clásicos

El reloj electrónico de pared dio dos campanadas y me sobresalté, arrancándome con esfuerzo del torbellino de imágenes que se agolpaban en mi mente. Constaté además con cierta sorpresa que el corazón me empezaba a latir de manera un poco más rápida. Me sonrojé y cerré el libro apresuradamente. Se ...
Kurd Lasswitz

Kurd Lasswitz: La biblioteca universal

—Venga a sentarse a mi lado, Max —dijo el profesor Wallhausen—, y deje de rebuscar en mi escritorio. Le aseguro que en él no hay nada que pueda utilizar para su revista. Max Burkel se acercó a la mesa de la sala de estar, se sentó lentamente y tendió la ...
Roberto Fontanarrosa

Roberto Fontanarrosa: El mundo ha vivido equivocado

—¿Sabés cómo sería un día perfecto? —dijo Hugo tocándose, pensativo, la punta de la nariz. Pipo meneó la cabeza lentamente, sin mirarlo. Estaba abstraído observando algo a través de los ventanales. —Suponete… —enunció Hugo entrecerrando algo los ojos, acomodándose mecánicamente el bigote, corriendo un poco hacia el costado el sexteto ...
Isaac Asimov

Isaac Asimov: Caza mayor

—He leído en los periódicos —dije apurando mi cerveza— que la nueva máquina del tiempo de Stanford ha sido adelantada dos días en el tiempo, llevando en su interior un ratón blanco que no padeció efectos nocivos. Jack Trent asintió y dijo, muy serio: —Lo que deberían hacer con ese ...
Tobias Wolff

Tobias Wolff: Aquí empieza nuestra historia

La niebla entró temprano otra vez. Este era el décimo día consecutivo. Los camareros y las camareras se reunieron junto al ventanal para verla, y Charlie empujó su carrito a través del comedor para poder mirarla con ellos mientras llenaba los vasos de agua. Las barcas iban entrando adelantándose a ...
Ray Bradbury

Ray Bradbury: Los largos años

Cada vez que el viento se levantaba en el cielo, el señor Hathaway y su reducida familia se quedaban en la casa de piedra y se calentaban las manos al fuego de leña. El viento agitaba las aguas del canal y casi barría las estrellas del cielo, pero el señor ...
Antón Chéjov

Antón Chéjov: Los nervios

El arquitecto Dmitri Osipovitch Vaksin, que ha regresado de la ciudad a su casa de campo, hállase impresionado por la sesión espiritista a que ha asistido. Al desnudarse para acostarse en su lecho solitario (pues su mujer ha ido al santuario de San Sergio), Vaksin va recordando todo lo que ...
Pío Baroja

Pío Baroja: Bondad oculta

El monte estaba lleno de altas escombreras negruzcas, agujereado en todas partes por bocas de galerías obstruidas y cortado en muchos sitios por profundas trincheras. Los mineros talaron el monte; las aguas, cargadas de mineral de plomo, destruyeron toda vegetación, y de aquellos lugares, antes frondosos, poblados de encinas y ...
Ambrose Bierce

Ambrose Bierce: Un habitante de Carcosa

«Existen diversas clases de muerte. En algunas, el cuerpo perdura, en otras se desvanece por completo con el espíritu. Esto solamente sucede, por lo general, en la soledad (tal es la voluntad de Dios), y, no habiendo visto nadie ese final, decimos que el hombre se ha perdido para siempre ...
Edgar Allan Poe

Edgar Allan Poe: Berenice

Dicebant mihi sodales, si sepulchrum amicae visitarem,curas meas aliquamtulum fore levatas.[1]EBN ZAIAT El infortunio es múltiple. La desdicha sobre la tierra, multiforme. Dominando el vasto horizonte cual el arcoíris, son sus matices tan varios como los de ese arco, tan claros también, e incluso tan íntimamente mezclados. ¡Dominando el vasto horizonte ...
H. P. Lovecraft

H. P. Lovecraft: El extraño

Aquella noche el barón soñó mucho;y todos sus antepasados, con figura y formade bruja y diablo y cadáver,acompañaron sus pesadillas.KEATS Desdichado aquel a quien los recuerdos de la infancia sólo traen temor y tristeza. Infeliz del que mira atrás y no ve más que horas de soledad en amplias y ...
Horacio Quiroga

Horacio Quiroga: Anaconda

Eran las diez de la noche y hacía un calor sofocante. El tiempo cargado pesaba sobre la selva, sin un soplo de viento. El cielo de carbón se entreabría de vez en cuando en sordos relámpagos de un extremo a otro del horizonte; pero el chubasco silbante del sur estaba ...