Sinopsis: «Solipsista» (Solipsist) es un cuento corto del escritor estadounidense Fredric Brown, publicado en 1954 en la antología Angels and Spaceships. Walter B. Jehová ha sido solipsista toda su vida: cree que solo él existe realmente y que el universo es una creación de su mente. Tras una serie de infortunios personales, termina hospitalizado y pone a prueba sus creencias: mientras contempla las estrellas, desea que todo a su alrededor deje de existir.

Solipsista
Fredric Brown
(Cuento completo)
Walter B. Jehová, por cuyo nombre no pienso disculparme ya que de verdad se llamaba así, había sido solipsista toda su vida. Un solipsista, en caso de que no conozcan la palabra, es alguien que cree que él es lo único que existe realmente, que las demás personas y el universo en general existen solo en su imaginación, y que si dejara de imaginarlos, todos dejarían de existir.
Un día, Walter B. Jehová se convirtió en solipsista practicante. En solo una semana, su esposa había huido con otro hombre, había perdido su empleo como despachador de envíos y se había roto la pierna persiguiendo a un gato negro para impedir que se cruzara en su camino.
En la cama del hospital, decidió acabar con todo.
Miró por la ventana, fijó la vista en las estrellas y deseó que dejaran de existir; y dejaron de estar allí. Luego deseó que todas las demás personas dejaran de existir, y el hospital quedó extrañamente silencioso, incluso para un hospital. Después, el mundo; y se encontró suspendido en el vacío. Se deshizo de su cuerpo con la misma facilidad, y entonces dio el paso final: quiso, con toda su voluntad, dejar de existir.
No ocurrió nada.
«Qué extraño —pensó—. ¿Acaso el solipsismo tiene un límite?».
—Sí —dijo una voz.
—¿Quién eres? —preguntó Walter B. Jehová.
—Soy el que creó el universo que tú acabas de hacer desaparecer. Y ahora que has ocupado mi lugar… —suspiró profundamente— por fin puedo dejar de existir, encontrar el olvido, y dejarte a cargo.
—Pero… ¿cómo puedo dejar de existir? Eso es justamente lo que estoy intentando hacer.
—Sí, lo sé —dijo la voz—. Tienes que hacerlo del mismo modo que yo. Crea un universo. Espera a que alguien en él crea de verdad lo que tú creías, y desee que deje de existir. Entonces podrás retirarte y él ocupará tu lugar. Adiós.
Y la voz desapareció.
Walter B. Jehová estaba solo en el vacío, y solo podía hacer una cosa. Creó el cielo y la tierra.
Tardó siete días.
FIN
