Julio Ramón Ribeyro: Agua ramera

Julio Ramón Ribeyro: Agua ramera

«Agua Ramera», cuento de Julio Ramón Ribeyro publicado en 1972 en la colección Los cautivos, narra el diálogo entre dos amigos que caminan bajo la lluvia en una tarde de otoño, en París. Uno de ellos, declama poemas improvisados mientras relata algunas anécdotas a su compañero de paseo. Sin embargo, bajo esta conducta aparentemente bohemia, parece hallarse una realidad mucho menos romántica y esperanzadora.

César Vallejo: Deshojación sagrada

César Vallejo color 400

Luna! Corona de una testa inmensa,que te vas deshojando en sombras gualdas!Roja corona de un Jesús que piensatrágicamente dulce de esmeraldas! Luna! Alocado corazón celeste¿por qué bogas así, dentro la copallena de vino azul, hacia el oeste,cual derrotada y dolorida popa? Luna! Y a fuerza de volar en vano,te holocaustas en ópalos dispersos:tú eres talvez … Leer más

Julio Ramón Ribeyro: Las botellas y los hombres

Julio Ramón Ribeyro - Las botellas y los hombres edit

«Las botellas y los hombres» es un cuento de Julio Ramón Ribeyro, publicado en la colección homónima de 1964. Luciano se encuentra jugando al tenis cuando es interrumpido por la llegada inesperada de su padre, a quien no ve desde hace ocho años. El hombre, visiblemente deteriorado y necesitado de dinero, busca la ayuda de su hijo, generando un reencuentro lleno de tensión e incomodidad. Para evitar las miradas de los miembros del exclusivo club al que Luciano pertenece, ambos deciden ir a un bar. En este escenario, intentarán reconstruir un vínculo marcado por la ausencia y el resentimiento.

César Vallejo: Los heraldos negros

César Vallejo color 400

Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,la resaca de todo lo sufridose empozara en el alma… Yo no sé! Son pocos; pero son… Abren zanjas oscurasen el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.Serán talvez los potros de bárbaros atilas;o los … Leer más

Julio Ramón Ribeyro: La molicie

Julio Ramón Ribeyro

Mi compañero y yo luchábamos sistemáticamente contra la molicie. Sabíamos muy bien que ella era poderosa y que se adueñaba fácilmente de los espíritus de la casa. Habíamos observado cómo, agazapada en las comidas fuertes, en los muelles sillones y hasta en las melodías lánguidas de los boleros, aprovechaba cualquier instante de flaqueza para tender … Leer más