George R. R. Martin: Una canción para Lya. Resumen

George R. R. Martin - Una canción para Lya. Resumen
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Resumen corto del argumento: Robb y Lyanna, dos telépatas humanos, son contratados para investigar por qué colonos terrestres en el planeta Shkea se convierten al Culto de la Unión, una religión alienígena que culmina en la muerte ritual mediante absorción por el Greeshka, un parásito que consume a sus huéspedes. Durante su investigación, los protagonistas leen telepáticamente a los Unidos y experimentan oleadas abrumadoras de amor y conexión total. Lya queda profundamente conmovida al descubrir que los Unidos comparten una intimidad absoluta imposible entre humanos, quienes permanecen fundamentalmente aislados. Tras visitar las cuevas donde ocurre la Unión Final, Robb descubre que el Greeshka conecta miles de millones de mentes Shkeen en una conciencia colectiva inmortal. Lya se une voluntariamente a esta entidad y suplica telepáticamente a Robb que la acompañe, pero él rechaza el llamado y abandona el planeta, eligiendo preservar su individualidad a pesar de perder a Lya para siempre.

George R. R. Martin - Una canción para Lya. Resumen

Advertencia

El resumen y análisis que ofrecemos a continuación es sólo una semblanza y una de las múltiples lecturas posibles que ofrece el texto. De ningún modo pretende sustituir la experiencia de leer la obra en su integridad.

Resumen de Una canción para Lya, de George R. R. Martin:

«Una canción para Lya» (A Song for Lya) es un relato de George R. R. Martin, publicado en la revista Analog Science Fiction/Science Fact en junio de 1974. Narra la historia de dos telepáticos humanos, Robb y Lyanna (Lya), enviados al planeta Shkea para investigar un inquietante fenómeno: ciudadanos humanos están convirtiéndose al Culto de la Unión, una religión alienígena que culmina en una muerte ritual mediante absorción por parte de un parásito llamado Greeshka. Lo que empieza como un encargo profesional se transforma en una exploración íntima de la soledad, el amor y la seducción de una unión total.

Robb y Lya llegan a Shkea, un mundo donde la raza alienígena de los Shkeen ha construido una civilización milenaria que permanece tecnológicamente estancada en una especie de Edad de Bronce perpetua. La antigua ciudad de los Shkeen, construida en colinas sagradas, es la más grande y antigua de todas, un lugar de peregrinación religiosa donde todos los Shkeen acuden eventualmente para alcanzar lo que llaman la Unión. Los humanos han establecido su propio asentamiento junto a esta metrópolis alienígena, con una Torre de acero azul que se eleva como símbolo de su presencia.

Dino Valcarenghi, el joven y carismático administrador planetario, los recibe personalmente. Les explica el problema que ha motivado su contratación: durante los últimos años, cada vez más humanos han adoptado el Culto de la Unión, sometiéndose voluntariamente al Greeshka, un organismo parasitario que se adhiere al cráneo de su huésped, se alimenta de él durante años y finalmente lo consume por completo en lo que los Shkeen llaman la Unión Final. Entre los conversos se encuentra Phil Gustaffson, un antiguo administrador planetario muy respetado, cuya conversión desencadenó una oleada de nuevos adeptos. El administrador anterior, Stuart, intentó ocultar el problema, pero Valcarenghi quiere comprenderlo y detenerlo.

Acompañados por Nelson Gourlay, un asistente que lleva seis años en Shkea, Robb y Lya comienzan su investigación. Esa primera noche, Valcarenghi los lleva de recorrido por la ciudad, culminando en una visita a un Gathering, una reunión religiosa donde los Shkeen a punto de ser Unidos confiesan públicamente toda su vida ante miles de congregantes. En el Gran Salón, Robb y Lya escuchan a varios Shkeen relatar con minucioso detalle cada aspecto de sus existencias: sus alegrías, vergüenzas, secretos más íntimos y tragedias. Las confesiones duran horas, y cada narrador termina expresando su júbilo anticipado por la Unión venidera. Valcarenghi y Laurie Blackburn, una joven antropóloga pareja del administrador, traducen para ellos.

Al día siguiente, Robb y Lya exploran la ciudad Shkeen por su cuenta. Encuentran a un grupo de los Unidos que recorre las calles tocando campanas de bronce. Cuatro de ellos, todos Shkeen, llevan el Greeshka adherido a sus cráneos: manchas rojas brillantes que pulsan y se alimentan. Cuando Robb, cuyo don le permite leer las emociones, se conecta con estos seres, experimenta una avalancha abrumadora de amor y júbilo. Lya, con un talento más poderoso que le permite leer las mentes, penetra más profundamente y se ve intensamente conmovida. Descubre que las mentes de los Unidos están completamente abiertas, sin los niveles ocultos y las barreras que caracterizan la psique humana. Comunican amor puro e incondicional, no solo entre ellos, sino también hacia todos los seres, incluidos Robb y Lya. Ambos regresan a la Torre muy impresionados.

Posteriormente, la pareja continúa su búsqueda hasta encontrar a dos humanos Unidos: Lester Kamenz, un programador informático solitario y amargado que encontró en la Unión el amor y la aceptación que siempre le faltaron, y Phil Gustaffson, el antiguo administrador. Cuando Lya lee a Gustaffson, descubre su dolorosa historia: años atrás, en el planeta Nightmare (Pesadilla), su familia murió trágicamente. Sus hijos se asfixiaron dentro de una nave estrellada, mientras su esposa fue devorada viva por gusanos carnívoros nativos mientras intentaba buscar ayuda. Gustaffson contrajo la Plaga Lenta durante ese incidente, una enfermedad terminal que lo ha estado matando durante quince años. A pesar de su dolor, se mantuvo funcional, incluso excepcional en su trabajo, hasta que encontró en la Unión un fin para su tormento. Lya lee no solo sus memorias sino la totalidad de su experiencia consciente, expuesta sin barreras ni secretos. La experiencia con ambos hombres impacta con fuerza en Lya quien pide a Robb tiempo para pensar y decide volver sola a la Torre.

Esa noche, Lya experimenta una crisis existencial. Le confiesa a Robb que los Unidos la aman más profundamente de lo que él podría amarla jamás, porque se conocen completamente entre sí de una manera que los humanos nunca logran. Argumenta que incluso su relación, a pesar de sus habilidades telepáticas, es superficial comparada con la conexión que experimentan los Unidos. Los humanos permanecen fundamentalmente aislados, separados por barreras mentales insuperables, incapaces de conocerse verdaderamente. Lya llora mientras describe su soledad recién descubierta, cuestionando si el amor humano es real cuando permanecen tan profundamente desconectados. Robb intenta consolarla, y hacen el amor intensamente, abriéndose el uno al otro con más honestidad que nunca. Por un breve momento, experimentan una unión casi perfecta, pero termina rápidamente, dejándolos nuevamente separados en lo que Lya describe como «una llanura oscura», citando un poema de Matthew Arnold sobre el aislamiento existencial humano.

Inquieto, mientras Lya parece dormida, Robb sale de la habitación y sube a la oficina de Valcarenghi en lo alto de la Torre. Allí encuentra a Laurie Blackburn, la joven antropóloga que es pareja de Valcarenghi. Laurie le confiesa sus propias dudas: ama a Dino profundamente, pero él permanece cerrado emocionalmente. Robb confirma sus aprensiones y le dice que cuando lo lee, encuentra que Valcarenghi solo experimenta emociones superficiales; más allá hay un muro impenetrable. Valcarenghi es cálido y afectuoso, pero nunca verdaderamente vulnerable. Laurie necesita consuelo, y Robb, sintiéndose igualmente solo, la besa.

Cuando Robb regresa al cuarto Lya ha desaparecido. Valcarenghi moviliza una búsqueda pero insiste en que Robb continúe la investigación visitando las cuevas donde se lleva a cabo la Unión Final. Robb acepta a regañadientes. En las cuevas, acompañado por Valcarenghi, Gourlay y un policía, encuentra el gran Greeshka: una masa monstruosa de tejido rojo oscuro que llena una caverna entera. Cuerpos Shkeen en diversos estados de absorción cubren su superficie, rostros apenas visibles emergiendo de la carne alienígena, todos sonriendo en su disolución. Mientras observan, una anciana Shkeen entra, se acuesta sobre el Greeshka, y comienza a ser consumida.

Robb intenta leerla telepáticamente y es golpeado por lo que describe como una «tormenta mental» de amor y conexión de intensidad cósmica. No es la mente del Greeshka lo que experimenta, sino algo infinitamente mayor: la mente colectiva de mil millones de Shkeen que han alcanzado la Unión Final a lo largo de catorce mil años, una conciencia unificada de amor puro que llama a Robb para que se una a ella. La experiencia es tan abrumadora que pierde el control y camina hacia el Greeshka, hundiéndose hasta las rodillas en su masa antes de que Valcarenghi lo golpee y lo saque inconsciente.

Esa noche, Lya se comunica telepáticamente con Robb en un sueño. Le revela que se ha unido voluntariamente al Greeshka, que ha alcanzado la Unión Final. Intenta explicarle lo que ha encontrado: no es la muerte, sino una consciencia colectiva inmortal compuesta de todos los Shkeen que han vivido en catorce mil años. Es amor puro, conocimiento total, el fin de la soledad. Ya no es solo Lya, sino también parte de mil millones de seres, todos conectados, todos amándose unos a otros completamente.

Le ruega a Robb que se una a ella. Argumenta que lo que los humanos llaman amor es solo una imitación pálida de lo que ha encontrado. Los humanos siempre están buscando conexión —a través del habla, el sexo, la religión, el arte— pero nunca la encuentran verdaderamente. La Unión es lo que la humanidad siempre ha buscado: Dios, o lo más cercano a Dios que puede existir. No es un creador del universo, pero es amor real, fusión real, el fin de la soledad.

Robb se resiste. Le dice que la ama, que no puede unirse a algo que consumirá su cuerpo. Pero Lya insiste en que el cuerpo no importa; lo que importa es la consciencia, que vivirá eternamente en la Unión. Le advierte que si no se une, permanecerá solo para siempre, en su llanura oscura, hasta que muera y sea tragado por la nada eterna. Gradualmente, su presencia se desvanece, su conexión se debilita, hasta que desaparece por completo.

Al día siguiente, Robb confronta a Valcarenghi con su conclusión: la Unión es real, no es una ilusión psíquica creada por el Greeshka. El Greeshka no tiene mente propia; es simplemente un medio, un vínculo físico. La verdadera Unión es la consciencia colectiva de todos los Shkeen unidos. Es por eso que los humanos se convierten: han encontrado lo que todos los humanos buscan secretamente, el fin de la soledad existencial, una comunión verdadera que trasciende la comunicación limitada que incluso los telépatas pueden lograr.

Valcarenghi se muestra escéptico. Argumenta que si los Shkeen hubieran encontrado a Dios, su civilización no habría estado estancada durante milenios. Los humanos han conquistado las estrellas; los Shkeen simplemente esperan morir. Robb responde preguntando si la conquista del universo vale la pena cuando conduce solo a una búsqueda interminable, siempre regresando a la misma llanura oscura de soledad. Pero Valcarenghi no puede ser convencido.

Robb decide partir de Shkea esa noche. Valcarenghi organiza una cena de despedida con Laurie, quien también se va. Robb observa que Valcarenghi no siente verdadero dolor por su partida, solo una leve decepción. Valcarenghi es un hombre que mantiene a todos a distancia, que nunca deja que nadie cruce su muro interno. Nunca estará verdaderamente solo porque nunca permite verdadera cercanía.

En la nave que lo aleja de Shkea, Robb reflexiona sobre su decisión. Se pregunta si rechazó la Unión porque aún tiene esperanza de encontrar algo aún mayor, o porque la naturaleza humana contiene una contradicción fundamental: anhelan desesperadamente la conexión pero también temen perder su individualidad. Pasa la noche con Laurie Blackburn, quien también abandona Shkea después de darse cuenta de que Valcarenghi es incapaz de amarla verdaderamente. Hablan, beben, y terminan buscando en un gesto humano —imperfecto pero real— una forma de consuelo: abrazarse, acompañarse, hablar, hacer el amor. Robb se pregunta por qué no se entregó a la promesa de la Unión, y sospecha que en él conviven dos impulsos: el deseo de unirse y el miedo a extraviarse. Con Lya perdida para siempre en ese amor inmenso, él elige seguir siendo humano, aunque eso lo devuelva, una y otra vez, a la soledad de la llanura oscura.

George R. R. Martin - Una canción para Lya. Resumen
  • Autor: George R. R. Martin
  • Título: Una canción para Lya
  • Título Original: A Song for Lya
  • Publicado en: Analog Science Fiction/Science Fact, junio de 1974

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