Mario Benedetti: Idilio

Mario Benedetti

Sin embargo yo venía pensando en la mujer rubia de la película como todos los sábados cuando después del cine atravesamos el baldío de atrás de la fábrica sí con la luna uno siempre se pone un poco romántico pero no iba a ponerme romántico con Marta claro después de diez años lentos de matrimonio … Leer más

Jean Paul Sartre: La cámara

Jean Paul Sartre

La señora Darbedat tenía un “rahat-loukoum”[1] entre los dedos. Lo aproximó a sus labios con precaución y retuvo la respiración por temor de que se volase con su aliento el fino polvo de azúcar con que estaba salpicado: “Es de rosa”, se dijo. Mordió bruscamente en esa carne vidriosa y un perfume corrompido le llenó … Leer más

Nicomedes Guzmán: Aún quedan madreselvas

Nicomedes Guzmán

¡ELVIRA! Sentado al borde del desordenado lecho, las manos rudas, huesosas, sobre las rodillas, el hombre habló apenas, temblequeantes los labios que parecían esmerarse en guardar la orfandad de las encías desdentadas. Tenía los ojos hundidos, brillantes de una expresión tierna, dulce, piadosa; expresión que esos labios no osarían decir. Pasó un rato. Había en … Leer más

Anaïs Nin: Pájaros

Anaïs Nin

Manuel y su esposa eran pobres, y la primera vez que buscaron piso en París sólo encontraron dos habitaciones oscuras, por debajo del nivel de la calzada, que daban a un patiecillo sofocante. Manuel se entristeció. Era artista y allí no había luz para trabajar. A su esposa no le importaba. Ella salía diariamente a … Leer más

Baldomero Lillo: El pago

Baldomero Lillo

Pedro María, con las piernas encogidas, acostado sobre el lado derecho, trazaba a golpes de piqueta un corte en la parte baja de la vena. Aquella incisión que los barreteros llaman circa alcanzaba ya a treinta centímetros de profundidad, pero el agua que se filtraba del techo y corría por el bloque llenaba el surco … Leer más

Anaïs Nin: La mujer de las dunas

Anaïs Nin

Louis no podía dormir. Se revolvió en la cama, se puso bocabajo, y, escondiendo la cara en la almohada, se restregó contra las sábanas calientes como si estuviera sobre una mujer. Pero cuando la fricción lo acaloró, se detuvo. Se levantó de la cama y miró el reloj. Eran las dos en punto. ¿Qué podía … Leer más