Ana María Shua: Octavio, el invasor

Ana María Shua - Octavio, el invasor

«Octavio, el invasor» es un cuento de Ana María Shua, publicado en 1984 en la revista Minotauro 6. Narra la llegada a la Tierra de un ser que, tras una compleja transmigración, despierta en el cuerpo de un recién nacido humano. Desorientado por las sensaciones físicas, la luz y la gravedad, intenta adaptarse a ese organismo desconocido mientras recuerda su misión: formar parte de una avanzada destinada a invadir el planeta. Incapaz al principio de organizar sus percepciones, comienza a reconocer voces, a establecer contacto con otros como él y a enfrentarse a las primeras dificultades de habitar un cuerpo que no domina.

Ana María Shua: Como una buena madre. Resumen y análisis

Ana María Shua - Como una buena madre. Resumen y análisis

Una madre sola con sus tres hijos pequeños —Tom, de cuatro años; Soledad, algo mayor; y un bebé— enfrenta una tarde de desastres encadenados. Mientras amasa una tarta, debe intervenir porque Soledad le patea la cabeza a Tom, mediar en una pelea por caramelos, amamantar al bebé, recibir al verdulero, lidiar con un baño inundado por los niños y atender una llamada de larga distancia del padre que termina mal. Los niños derriban un estante de la cocina, rompen platos y ensucian todo. Mamá se corta la mano con un vidrio, se tuerce un tobillo, recibe un golpe en la nuca y es empujada por sus hijos hacia el horno caliente mientras juegan a Hansel y Gretel. Se encierra en el baño a llorar, pero debe salir a rescatar al bebé. Cuando finalmente lo acuna a solas, el dedo del bebé le perfora la córnea.

Ana María Shua: Como una buena madre

Ana María Shua - Como una buena madre

«Como una buena madre» es un cuento de la escritora argentina Ana María Shua, publicado en 2001 en el libro homónimo. Narra un día agobiante en la vida de una mujer que intenta cumplir con el ideal de “una buena madre” mientras enfrenta sola el caos doméstico provocado por sus tres hijos pequeños. El relato se centra en la tensión acumulada en el hogar, donde los berrinches, las travesuras peligrosas y las constantes exigencias infantiles ponen a prueba su paciencia y cordura, mientras una voz interna la juzga constantemente.