Gabriel García Márquez: La siesta del martes. Resumen y análisis
Una madre y su hija de doce años viajan en un tren de tercera clase bajo el calor sofocante de un mediodía de agosto. Visten un luto riguroso y pobre, y llevan consigo apenas una bolsa con comida y un ramo de flores. Antes de llegar, la madre prepara a la niña con instrucciones precisas: que no beba agua, que no se queje y, sobre todo, que no llore. Su destino es un pueblo silencioso, paralizado por la siesta, donde buscan al sacerdote para pedirle las llaves del cementerio. En la penumbra de la casa cural, una conversación entre la mujer y el cura va revelando poco a poco el motivo del viaje y la historia que lo precede.