Horacio Quiroga: El almohadón de plumas

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«El almohadón de plumas» es un cuento de Horacio Quiroga, publicado el 13 de julio de 1907 en la revista Caras y Caretas y más tarde incluido en Cuentos de amor de locura y de muerte (1917). Narra la historia de Alicia y Jordán, una pareja recién casada que vive en una casa imponente y silenciosa. Poco después de instalarse, Alicia comienza a sufrir una extraña dolencia que la debilita sin causa aparente. Mientras los médicos fracasan en sus diagnósticos, Jordán asiste en silencio a la lenta agonía de su esposa, en medio de un ambiente que se torna cada vez más sombrío e inquietante.

Mario Benedetti: Como siempre

Mario Benedetti

A María Luisa no le agradaba que la interrumpieran. Por lo demás, a nadie le agradaba interrumpirla. Sin embargo, cuando esta vez descendió a referirse a “esa tonta de Clara”, y, empuñando el cigarrillo como una batuta, quiso comentar con grosería sutil y llevadera, el apasionamiento con que aquélla defendía su tranquilidad, Roberto no pudo … Leer más

Horacio Quiroga: A la deriva

Horacio Quiroga - A la deriva3

«A la deriva» es un cuento del escritor uruguayo Horacio Quiroga, publicado el 7 de junio de 1912 en Fray Mocho y luego recogido en el libro Cuentos de amor de locura y de muerte (1917). Paulino es un hombre que vive junto a su mujer en la espesura de la selva de Misiones. Un día, mientras trabaja, sufre la mordedura de una serpiente. Enfrentando el dolor y los efectos progresivos del veneno, se embarca en un viaje desesperado en busca de ayuda, navegando por el río Paraná. A medida que avanza, su lucha por la supervivencia se intensifica, mientras la selva revela su carácter implacable y hostil.

Horacio Quiroga: La tortuga gigante

Horacio Quiroga - La tortuga gigante

En «La tortuga gigante», cuento publicado en Fray Mocho en 1916 y recogido luego en Cuentos de la selva (1918), Horacio Quiroga relata la historia de un hombre que se traslada al monte para recuperarse de una enfermedad. Allí se dedica a la caza, pero un día, tras salvar a una tortuga gigante de las fauces de un jaguar, decide cuidarla. Lo que el hombre no sabía es que ese gesto de bondad le sería recompensado de una forma muy peculiar.