Mariana Enríquez: Cuando hablábamos con los muertos. Resumen y análisis
En Cuando hablábamos con los muertos, de Mariana Enríquez, cinco adolescentes comienzan a jugar en secreto con una ouija para comunicarse con espíritus. Al principio es un pasatiempo entre amigas, pero la dinámica cambia cuando Julita revela que quiere contactar con sus padres, desaparecidos durante la dictadura. Entonces, el grupo empieza a invocar a muertos relacionados con ese pasado silenciado, con la intención de averiguar el destino de los cuerpos. Se reúnen en casa de Pinocha y las sesiones se vuelven cada vez más intensas. Un espíritu les advierte de que una de ellas «molesta» y, poco después, la Pinocha vive una experiencia perturbadora: su hermano aparece y desaparece de forma inexplicable, lo que le provoca un colapso emocional. Tras ese episodio, el grupo se disuelve sin comprender del todo lo que han experimentado.