Edgar Allan Poe: El gato negro

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«El gato negro» (The Black Cat) es un cuento de terror psicológico de Edgar Allan Poe, publicado el 19 de agosto de 1843 en The Saturday Evening Post. Narrado en primera persona, relata la historia de un hombre que, desde su infancia, ha sentido un profundo afecto por los animales, en especial por su gato Pluto (Plutón). Sin embargo, el abuso del alcohol transforma gradualmente su carácter, llevándolo a la violencia y la perversidad. A medida que su comportamiento se degrada, la relación con el animal se torna sombría y obsesiva, a la vez que el protagonista comienza a revelar los abismos más oscuros de su mente atormentada.

Esteban Echeverría: El matadero

Esteban Echeverría

A pesar de que la mía es historia, no la empezaré por el arca de Noé y la genealogía de sus ascendientes como acostumbraban hacerlo los antiguos historiadores españoles de América, que deben ser nuestros prototipos. Tengo muchas razones para no seguir ese ejemplo, las que callo por no ser difuso. Diré solamente que los … Leer más

Hebe Uhart: El budín esponjoso

Hebe Uhart

Yo quería hacer un budín esponjoso. No quería hacer galletitas porque les falta la tercera dimensión. Uno come galletitas y parece que les faltara alguna cosa; por eso se comen sin parar. Las galletitas parecen hechas con pan rallado o reconstituido. Los únicos que saben comer galletitas como corresponde son los perros: las cazan en … Leer más

Antón Chéjov: La condecoración

Antón Chéjov

El maestro de escuela León Pustiakof vive al lado de la casa de su amigo el teniente Ladenzof. Allí dirige sus pasos en aquella mañana del día de Año Nuevo. —Verás de qué se trata, amigo Gricha —le dice después de las felicitaciones y enhorabuenas usuales—; no te molestaría si no se tratara de un … Leer más

Julio Ramón Ribeyro: La molicie

Julio Ramón Ribeyro

Mi compañero y yo luchábamos sistemáticamente contra la molicie. Sabíamos muy bien que ella era poderosa y que se adueñaba fácilmente de los espíritus de la casa. Habíamos observado cómo, agazapada en las comidas fuertes, en los muelles sillones y hasta en las melodías lánguidas de los boleros, aprovechaba cualquier instante de flaqueza para tender … Leer más