Silvina Ocampo: Cielo de claraboyas

Silvina Ocampo - Cielo de claraboyas

«Cielo de claraboyas», cuento de Silvina Ocampo publicado en 1937, narra la historia de una niña que cada sábado visita la casa de su tía. En el piso superior de esta vivienda hay otra casa, cuyos habitantes se vislumbran a través de las claraboyas del techo del hall. La niña pasa las horas intentando descifrar los acontecimientos que suceden en este enigmático lugar. Un día, un suceso insólito y macabro, percibido a través del cristal difuso de las claraboyas, sacudirá profundamente a la protagonista y afectará la vida de quienes residen en la casa superior.

Rudyard Kipling: La marca de la bestia

Rudyard Kipling - La marca de la bestia

«La marca de la bestia» (The Mark of the Beast) es un cuento de Rudyard Kipling publicado en julio de 1890 en el periódico The Pioneer. Ambientada en la India colonial, narra la extraña historia de Fleete, un inglés que, tras profanar un templo dedicado a Hanuman, el dios mono, es marcado en el pecho por un misterioso leproso conocido como el Hombre de Plata. A medida que la marca en el pecho de Fleete se transforma, él mismo comienza a cambiar de manera alarmante. Sus amigos se esfuerzan por comprender y mejorar su condición, tratando de conciliar la racionalidad occidental con las fuerzas misteriosas de una antigua creencia local.

Antón Chéjov: El beso

Antón Chéjov - El beso

«El beso» es un cuento de Antón Chéjov, publicado el 15 de diciembre de 1887 en la revista Tiempo nuevo. La historia sigue al capitán Riabovich, un oficial tímido y poco agraciado que asiste, junto a su brigada, a una recepción ofrecida por una familia aristocrática. Incómodo en medio de la conversación y el bullicio, se pierde por error en la casa y, en la penumbra, recibe un beso inesperado de una mujer desconocida. Este incidente fortuito y misterioso marcará en él una profunda huella emocional, provocándole una serie de fantasías y reflexiones.

Horacio Quiroga: La abeja haragana

Horacio Quiroga - La abeja haragana

«La abeja haragana» es un cuento de Horacio Quiroga, publicado el 30 de noviembre de 1918 en la revista Caras y caretas, y recopilado ese mismo año en la colección Cuentos de la selva. Narra la historia de una abeja particularmente perezosa que, a diferencia de sus diligentes compañeras, pasa los días disfrutando del clima y la belleza de su entorno sin contribuir al trabajo colectivo. Ante su falta de compromiso, las abejas guardias de la colmena la reprenden una y otra vez, instándola a trabajar. Sin embargo, su indolencia persiste hasta que, finalmente, un día debe afrontar las severas consecuencias de su negligencia.

Gabriel García Márquez: Un señor muy viejo con unas alas enormes

Gabriel García Márquez - Un señor muy viejo con unas alas enormes

«Un señor muy viejo con unas alas enormes» es un cuento de Gabriel García Márquez, publicado en 1972 en el libro La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada. Cuenta la historia de Pelayo y su esposa Elisenda, quienes, tras varios días de lluvia, encuentran en su patio a un anciano con enormes alas caído y revolcado en el lodo. La pareja, desconcertada por su aspecto miserable y por el aspecto sucio de sus alas, no sabe si se enfrentan a un ángel o a un náufrago. La noticia se difunde rápidamente y el hombre alado se convierte en el centro de atención del vecindario, despertando entre los visitantes tanto la fe en lo sobrenatural como la pura curiosidad.

Arthur C. Clarke: El alimento de los dioses

Arthur C. Clarke - El alimento de los dioses

«El alimento de los dioses» (The Food of the Gods) es un cuento de Arthur C. Clarke publicado en mayo de 1964 en la revista Playboy. La historia está narrada como el testimonio de un empresario ante una comisión del Congreso, donde expone la evolución de la alimentación humana tras la invención de los alimentos sintéticos. En un mundo donde la carne ya no proviene de animales y el hambre ha sido erradicada, surge un misterioso producto que revoluciona el mercado: la Ambrosía Plus. Lo que comienza como una exposición científica se transforma en una crítica mordaz a las concesiones éticas que justificamos en nombre del progreso.