Juan José Arreola: El guardagujas

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«El guardagujas» es un cuento de Juan José Arreola, publicado en 1952 en el libro Confabulario. Un forastero llega a una estación desierta, ansioso por abordar el tren que lo llevará a su destino. Apremiado por la urgencia, entabla conversación con un misterioso guardagujas que le advierte sobre el servicio ferroviario del país: un sistema caótico, imprevisible y absurdo, en el que los trenes no siguen itinerarios confiables y el acto mismo de viajar parece regirse por leyes inciertas. A medida que el diálogo avanza, la espera se transforma en una experiencia cada vez más inquietante.

Lord Dunsany: El tesoro de los gibbelins

Lord Dunsany - El tesoro de los gibbelins

«El tesoro de los gibbelins» (The Hoard of the Gibbelins) es un cuento de Lord Dunsany, publicado el 25 de enero de 1911 en la revista The Sketch y luego recogido en la colección The Book of Wonder (1912). En el confín del mundo, más allá de un antiguo río, se alza la torre de los gibbelins, seres monstruosos que acumulan riquezas fabulosas para atraer a los hombres y devorarlos. Alderic, un caballero, estudia durante años la forma de despojar a los gibbelins de su tesoro, hasta que un día, montado en un dragón, se lanza a la arriesgada empresa.

Antón Chéjov: Kashtanka

Antón Chéjov - Kashtanka

«Kashtanka» (Каштанка) es un cuento de Antón Chéjov, publicado el 25 de diciembre de 1887 en el periódico Novoye Vremya. Narra la historia de Kashtanka, una joven perra mestiza que se extravía en las calles después de perder de vista a su amo, el ebanista Luka Alexandrich, que deambula ebrio. Asustada, hambrienta y congelada por la nieve, Kashtanka se refugia en un portal, donde es encontrada por un desconocido que la acoge en su casa. Allí descubre un mundo nuevo, junto a otros animales, bajo el cuidado de un amo distinto y en una forma de vida diferente a la que conocía.

Horacio Quiroga: El puritano

Horacio Quiroga - El puritano

«El puritano» es un cuento de Horacio Quiroga, publicado el 11 de julio de 1926 en La Nación y recogido luego en la colección Más allá (1935). En un estudio cinematográfico de Hollywood, los actores muertos deambulan como espectros fotográficos. Entre ellos aparece una célebre actriz que, a diferencia de los demás, continúa sufriendo las pasiones de sus personajes durante las proyecciones. Su tormento se intensifica al saber que Dougald Mac Namara, el hombre que amó en vida, asiste cada noche al cine para verla en la pantalla, mientras ella permanece atrapada como un fantasma cinematográfico, incapaz de alcanzarlo.

Bram Stoker: Gibbet Hill

Bram Stoker - Gibbet Hill

«Gibbet Hill» es un cuento de Bram Stoker, publicado el 17 de diciembre de 1890 en el Daily Express de Dublín. En un día de otoño, un viajero explora las colinas de Surrey. Mientras admira la belleza del lugar, tres figuras llaman su atención: dos niñas de aspecto exótico, que parecen venidas de la India, y un niño rubio de sonrisa angelical. Tras conversar con ellos, suben juntos a la cima de Gibbet Hill, un lugar de vistas impresionantes donde se alza una cruz que recuerda el ajusticiamiento de un antiguo criminal. Embriagado por el paisaje, el viajero se interna en un bosque donde duerme una breve siesta. Al despertar, será testigo de una inquietante escena.

Julio Cortázar: La isla a mediodía

Julio Cortázar - La isla a mediodía

«La isla a mediodía» es un cuento de Julio Cortázar, publicado en 1966 en el libro Todos los fuegos el fuego. Relata la historia de Marini, un auxiliar de vuelo que tres veces por semana cruza a mediodía el cielo de una pequeña isla griega llamada Xiros. Desde la ventanilla del avión, Marini observa obsesivamente la isla rocosa y solitaria, con sus playas desiertas, casas plomizas y redes de pescadores secándose al sol. A medida que la isla se vuelve cada vez más nítida y deseable, el protagonista comienza a sentir que su vida cotidiana pierde sentido frente a la atracción irresistible de ese lugar aislado y misterioso.